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Cuaresma-Pascua 2018

 

CUARESMA-TE

En este curso 17-18 nos encontramos envueltos en el lema de Muévete. En todo este movimiento que llevamos, hemos vivido con mucha energía el inicio de curso, el mes misionero, la Movida de Adviento y de Navidad. Ahora nos toca vivir la Cuaresma y para ello la propuesta es la de “Cuaresmate”. En todo el movimiento en el que estamos inmersos en nuestra vida, tenemos la oportunidad de vivir la Cuaresma, un tiempo que nos invita a parar, a cesar todo el movimiento que no nos permite acercarnos a Dios. La espiral de movimiento (de muévete) la convertimos en una cruz en la que cada brazo nos invita a pararnos en algo concreto.

  • El brazo vertical nos lleva a nuestro interior, a encontrarnos (sentido descendente) con nosotros mismos, con nuestros sentimientos más profundos, con nuestro mejor “yo” que es esa persona auténtica que somos. En el sentido ascendente nos encontramos con Dios que habita en nosotros, es la dimensión trascendente de la persona. La oración se hace fundamental aquí.

  • El brazo horizontal es el brazo de la fraternidad. Hacia un lado nos encontramos con nuestros hermanos más cercanos (familia, amigos, compañeros, …) y hacia el otro lado, el encuentro es con el hermano más necesitado.

Los dos brazos conectan y están unidos por la presencia de Dios, en nosotros mismos y en el hermano. Cuando nos paramos, el silencio es nuestro aliado y nos ayuda a descubrir la presencia del Padre en los otros y en nosotros mismos.

La propuesta para trabajar este tiempo la hacemos a través de los siguientes elementos:

1) Los cuarenta días comienzan, como cada Cuaresma, con el Miércoles de Ceniza. Te proponemos vivir una celebración muy especial junto a tus padres, tus compañeros de los GVX, los profesores… o a lo mejor la haces con tu clase. De cualquier forma, vívela como el comienzo de algo grande.

2) Oraciones diarias: todos los días tendremos la oportunidad de encontrarnos con Dios a través de la oración. Cada semana tendremos oraciones que irán en la línea del cartel. Dos brazos, cuatro direcciones. Todas las semanas usaremos los evangelios de cada domingo de cuaresma y otras oraciones que irán en línea con las casillas que forman la cruz en el cartel.

3) Dos momentos más con tu clase muy importantes, una tutoría para realizar al comienzo de la cuaresma y una celebración del perdón, como gran momento de liberación, para realizarla al final.

4) Dos oraciones de Pascua para celebrar que todo lo vivido en la Cuaresma cobra sentido en el tiempo pascual.

 

ORACIONES DIARIAS EN MP3

Más abajo tienes una oración en audio para cada día de Cuaresma,  Semana Santa y 1ª semana de Pascua.

Regálate un momento cada día para acercarte más a Dios durante este tiempo.

Además, si quieres descarte el cuaderno completo con todas las oraciones de audio escritas, puedes hacerlo pinchando AQUÍ

 

 

 

 

 

ORACIONES DE SEGUNDO Y TERCER CICLO DE PRIMARIA

Pincha en el día del mes para acceder a la oración diaria:

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Miércoles 14 de febrero

  1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo.

2. Déjate iluminar

Hoy iniciamos la cuaresma, es miércoles de ceniza, es el día que da comienzo a un nuevo tiempo litúrgico. De aquí a Semana Santa intentaremos hacer este camino hacia la pascua desde la oración de la mañana.

CUENTO
Había una vez un joven que andaba buscando al Señor. Había oído que invitaba a todos para vivir en su Reino. Preguntando por su paradero, se enteró de que Jesús estaba monte adentro, con un hacha, preparando el camino a sus seguidores. Ni corto ni perezoso, se fue a buscarlo al bosque. – ¿Qué estás haciendo?, preguntó el joven a Jesús. – Estoy preparando una cruz para cada uno de mis amigos. Tendrán que cargar con ella para poder entrar en mi Reino. – ¿Puedo ser yo también uno de tus amigos?, preguntó de nuevo el joven. – ¡Claro que sí!, respondió Jesús. Estaba esperando que me lo pidieras. Ahora bien, si quieres serlo de verdad, tendrás que tomar tu cruz y seguir mis huellas, puesto que yo me voy sin más para preparar el lugar. – ¿Cuál es mi cruz, Señor? – Mira, esta que acabo de terminar. Esperaba que vinieras y me puse a prepararla. Preparada, lo que se dice preparada, no está, pensó el joven. En la práctica se trataba de dos troncos mal cortados con el hacha; por todas partes sobresalían ramas de cada tronco. No se había esmerado mucho Jesús con aquello. No obstante, pensando que quería entrar en el Reino, se dejó de miramientos y se decidió a cargar la cruz sobre sus hombros, comenzando a caminar con la mirada puesta en las huellas que había dejado el Maestro.
Pero hete aquí que, nada más echar a andar, apareció el Diablo y se acercó sonriente a nuestro joven, gritando: – ¡Eh, que te olvidas algo! – Extrañado por aquella aparición y llamada, el joven miró hacia el Diablo, que se acercaba con un hacha en la mano. – Pero, ¿cómo? ¿también tengo que llevarme el hacha?, peguntó molesto el muchacho. – No sé – dijo el Diablo haciéndose el inocente -, pero me parece que es conveniente que te la lleves por si la necesitas para el camino. Además, sería una pena dejarla abandonada. La propuesta le pareció razonable y, sin pensarlo demasiado, tomó el hacha y reanudó el camino, que pronto se le hizo un tanto duro. Duro por la soledad. Él creía que lo haría acompañado por el maestro, pero sólo estaban sus huellas. Además, la cruz, pese a no ser muy pesada, era muy molesta al no estar bien terminada; las ramas que sobresalían del tronco se empeñaban en engancharse por todas partes, como si quisieran retenerlo, y se clavaban en su cuerpo, haciendo dolorosa la marcha. Una noche particularmente fría, se detuvo a descansar en un descampado. Depositó la cruz en el suelo, mientras s e fijaba en el hacha. No hizo falta discurrir mucho para arreglar la cruz: con calma, fue cortando los nudos y las ramas salientes que más le molestaban. Mejoró el aspecto de los maderos y, a la par, logró un montoncito de leña para una hoguera donde calentarse un poco. Esa noche durmió tranquilo. A la mañana siguiente reanudó el camino. Noche a noche, su cruz iba siendo mejorada, se hacía más llevadera, y serví a también para calentarse. Casi se sintió agradecido con el Diablo. Cada noche miraba la cruz, y hasta se sentía satisfecho con el resultado del trabajo para embellecerla. Ahora tenía ya un tamaño razonable, y estaba tan pulida que parecía brillar bajo los rayos del sol. Un poco más y hasta podría levantarla con una sola mano, como si fuera un estandarte. Si le daba tiempo antes de llegar, pensó, podría llegar a colgarla en el cuello con una cadenita. ¡Hasta resultaría un buen adorno sorbe su pecho! No le dio tiempo a realizar todos estos pensamientos. Al día siguiente se encontró delante de las murallas del Reino. No sólo estaba feliz por llegar a la meta, sino que también esperaba el momento de poder presentar a Jesús la cruz que tanto había perfeccionado. Ninguna de ambas cosas fue sencilla. En principio, resultó que la puerta de entrada del Reino estaba colocada en lo alto de la muralla, abierta como si de una ventana se tratara, a una altura considerable. Gritó insistentemente, anunciando su llegada. El Señor apareció en lo alto invitándole a entrar. – Pero, Señor, ¿cómo puedo entrar? La puerta está demasiado alta y no alcanzo. – Apoya la cruz contra la muralla, y luego trepa por ella. A propósito, dejé yo tantas ramas en tu cruz, para que te sir viera ahora. Además, tiene el tamaño justo para que alcances la entrada. En aquel momento el joven se dio cuenta que realmente la cruz recibida tenía sentido; de verdad el Señor la había preparado bien. Sin embargo, ya era tarde para esto. Su pequeña cruz, tan pulida y recortada, resultaba un juguete inútil. El Diablo había resultado mal consejero y peor amigo. Con todo, el Señor era más bondadoso y compasivo de cuanto era capaz de imaginar el joven. No se había olvidado de la buena voluntad del muchacho y hasta de su generosidad para seguirlo. Por eso le dio otra oportunidad y… ¡un consejo! – Vuelve sobre tus pasos. Seguramente ene l camino encontrarás alguno que esté cansado con su cruz. Ayúdale tú a traerla. De esta manera, harás que logre alcanzar la meta, y al mismo tiempo, podrás subir por ella para entrar en mi Reino.

REFLEXIÓN PARA EL CUENTO:
Diversas situaciones, temporadas, relaciones se convierten en pruebas, en dificultades o retos para nuestra vida. Puede ser algún conflicto o fracaso, el exceso de deberes, las peleas en casa, los problemas en el cole … Ciertamente, a veces percibo las pruebas como dificultad, como tormenta. Una dificultad que me paraliza, que me consume demasiadas energías. Hoy quiero parar un rato y pedirte Señor que nos ayudes a afrontar las pruebas diarias como un reto, un reto que podemos afrontar y superar. Que te descubra, Señor, en medio de las dificultades.

EVANGELIO DEL MIÉRCOLES DE CENIZA Mateo 6,1-6.16-18
“No practiquéis vuestra religión delante de los demás solo para que os vean. Si hacéis eso, no obtendréis ninguna recompensa de vuestro Padre que está en el cielo.
“Por tanto, cuando ayudes a los necesitados no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente los elogie. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Tú, por el contrario, cuando ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu más íntimo amigo. Hazlo en secreto, y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa.
“Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora en secreto a tu Padre. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa.
“Cuando ayunéis, no pongáis el gesto compungido, como los hipócritas, que aparentan aflicción para que la gente vea que están ayunando. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, lávate la cara y arréglate bien, para que la gente no advierta que estás ayunando. Solamente lo sabrá tu Padre, que está a solas contigo, y él te dará tu recompensa.

3. Remuévete

Este es el cartel que vamos a tener durante esta cuaresma. En el centro aparece Jesús que nos invita a pararnos en aquello que más nos acerca a él. Vamos a pararnos hoy en el silencio y le vamos a contar al Padre como queremos vivir esta cuaresma. Hoy lo hacemos como nos dice el Evangelio, solo para él, que está en lo escondido que está en nuestro corazón.

4. En sus manos

Rezamos juntos esta oración.

Padre nuestro, acudimos a ti porque nos sentimos necesitados y queremos tu ayuda.
Queremos vivir como hijos, porque sentimos que tú nos amas como un buen Padre, que te sintamos cerca en este tiempo de Cuaresma.
Que de tal manera sintamos tu presencia de Padre, que nos lleve a amarnos y ayudarnos unos a otros.
Todo esto te lo pedimos por Jesús y por María nuestra Madre. Amén.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

15 de febrero, jueves

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

La indiferencia y la falta de sensibilidad es un mal que hay a nuestro alrededor. Para eso os invito a centrarnos, como dice la canción, en nuestra capacidad de abrazar y ser abrazado, de dejarnos tocar por los que lo pasan mal y necesitan de estos abrazos.
Abrazar es estar abierto. Abrazar es dejarse abrazar y dejarse abrasar por la emoción. Es unirse al otro compañero, amigo, familia, desde dentro y sentir lo que le está pasando al otro y poder ayudarle. Es dejarse tocar, no con la piel sino con el corazón y los sueños, no en la piel sino en el corazón y el alma.

Letra de la canción de Dani Martín.

Quiero pensar que en la vida todo pasa..
Quiero crecer si estás cerca de mi piel..
Quiero volver a vivir toda esa magia…
la que a veces nos abraza y nos hace sentir bien…

Quiero llegar a querer con todo el alma…
Quiero poder dar de mi lo que no ves…
Quiero perder todo el miedo que acompaña…
Que bloquea y que me engaña y que no me deja ser…

Y cuidaré todo lo que me regalas…
Y me dejaré cada día sorprender…
Y viviré cada instante con la calma,
Gracias Vida por tus armas,
y aprender a usarlas bien…

Quiero mirar que p asa todo en la mirada…
Te quiero tocar y ver respuesta de tu piel…
Quiero quitar la barrera que separa,
la verdad lo que hace falta, lo que muere por tener…

Y cuidaré todo lo que me regalas.
Y me dejaré cada día sorprender.
Y viviré cada instante con la calma.
Gracias Vida por tus armas,
voy a aprender a usarlas bien…

Y yo cuidaré todo lo que me regalas.
Y me dejaré cada día sorprender.
Y viviré cada instante con la calma.
Gracias Vida por tus armas,
voy a aprender a usarlas bien…

Quiero pensar que en la vida todo cambia.
Quiero crecer y contigo saldrá bien.
Quiero llegar a sentir con toda el alma.
Gracias Vida por tus armas,
voy a aprender a usarlas bien…

3. Remuévete

Vamos a rezar ahora en silencio. Vamos a hacerlo en torno a la indiferencia.

¿Cómo andamos nosotros de indiferentes ante las injusticias de nuestro alrededor?

4. Comparte y comprométete

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

Te propongo un compromiso para esta cuaresma: observa a tu alrededor, tanto en el colegio como en casa o en el barrio, qué personas necesitan de un abrazo especial porque les vemos cansados, tristes, desesperanzados. Ofréceles un abrazo desde el alma, transmitiendo en él toda la energía y el cariño que puedas. Un abrazo transformador que llegue hasta la raíz y logre llegar al corazón de la persona. Actúa, toma la iniciativa. La Cuaresma necesita de valientes que no tengan miedo a expresar sus sentimientos y a crear VIDA allá donde vayan.

5. En sus manos

Padrenuestro (tomados de la mano)
Para terminar nuestra oración de hoy, os invito a tomaros de las manos, con cariño, sin dejarme atrapar por la gracia o el chiste, sino sintiéndome de verdad compañero de camino. Transmitiros alegría y cariño, esperanza y fe. Mostrad en esas manos que se unen el agradecimiento por miles de momentos compartidos dentro y fuera de clase. Y recemos juntos, con sentido, la oración que Jesús nos enseñó.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

16 de febrero, viernes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Siempre hay momentos más complicados para nosotros y para los demás. Hay motivos que hacen que nos vengamos a bajo. Sin embargo, siempre tenemos a Dios con nosotros, él puede ser nuestra luz. Rezamos con la siguiente canción:

 

3. Remuévete

¿Qué personas son luz para mí en los momentos más complicados?
Doy gracias a Dios por esas personas y por su presencia en ellas.

4. Comparte

Invitamos a dar gracias por esas personas.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Gracias Padre por ser luz, por hacerte presente en mi vida en los momentos buenos, pero también en los complicados a través de muchas personas que me quieren y me cuidan. Gracias Padre.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

19 de febrero, lunes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Nos centramos hoy, como haremos todos los lunes, en el Evangelio de ayer, primer domingo de cuaresma.

Marcos 1,12-15
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.”

3. Remuévete

 

ALVARO FRAILE – CUENTA COMMIGO 

Yo te ofrezco mi mano
que sabe lo que necesitas
echarte una mano
y si caes te empuja hacia arriba

Yo ofrezco mi mano
que quiere lo que tú quieras
cogerte la mano
y llevarte al lugar donde sueñas

Si no salen las cuentas
te ofrezco mi mano
para contar, CONTIGO

Cuenta, conmigo cuenta
conmigo cuenta, conmigo
sin condiciones

Cuenta, conmigo cuenta
conmigo cuenta, conmigo
sin excepciones

Yo te ofrezco mi mano
que puede con lo que no puedas
si somos más manos
la carga será más ligera

Te ofrezco mi mano
y si quieres hacemos un trato
nos damos la mano así,
sin pedir nada a cambio

Si no caes en la cuenta
te ofrezco mi mano
para caer, CONTIGO

Cuenta, conmigo cuenta
conmigo cuenta, conmigo
sin condiciones

Cuenta, conmigo cuenta
conmigo cuenta, conmigo
sin excepciones

Manos, para transformar el mundo
Manos, que se ofrecen y se dan
Manos, pueden señalarte el rumbo
Manos, para hacer más fácil
el camino a los demás
Manos, que serán hoy su instrumento
Manos, que reciben mucho más
Manos, de los que estamos dispuestos
Manos, que queremos levantar para
gritar que puedes contar CONMIGO

Cuenta, conmigo cuenta
conmigo cuenta, conmigo
sin condiciones

Cuenta, conmigo cuenta
conmigo cuenta, conmigo
sin excepciones.

4. Comparte

Compartimos algunas de las tentaciones o pedimos a Dios para que nos ayude a superarlas.

Piensa un momento, últimamente has discutido con alguien, con algún amigo, mamá, papá… Tú crees que tienes la razón, pero en realidad, eso en lo que menos importa. Te propongo algo durante esta semana comprométete a pedirle disculpas, que lo sientes, y lo haces de corazón. Es en estos pequeños actos donde podemos ver, sentir y abrazar el cariño que Dios nos da a través de los demás.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Señor que me has llamado para seguir tu camino,
cuenta conmigo, para trabajar por ti, para trabajar contigo.
Tú que me has iluminado con tu palabra
haznos capaces de parar nuestras vidas,
y reparar nuestros corazones.
Tú que me has sostenido en las dificultades, ayúdame a ver,
a través nubes que no me dejan ver el horizonte. Amén

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

20 de febrero, martes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo.

2. Déjate iluminar

Un hombre sabio y piadoso clamaba al cielo que le diera una respuesta. Aquel hombre estaba al frente de un grupo de misioneros que rezaban por la paz del mundo, para conseguir que las torturas no existieran y que toda la gente viviese feliz. Su pregunta era:
– ¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía?
Los cielos se abrieron y tras un magnífico estrépito, la voz de Dios les dijo: “Comodidad”.
Todos los misioneros se miraron entre sí, sorprendidos y extrañados de escuchar este término de la propia voz de Dios. El hombre sabio y piadoso preguntó de nuevo:
– ¿Comodidad, Señor? ¿Qué queréis decir con eso?
Dios respondió:
– La clave para un mundo lleno es: Como di, dad. Es decir, así como yo os di, dad vosotros a vuestro prójimo. Como di, dad vosotros fe; como di, dad vosotros esperanza; como di, dad vosotros caridad; como di, sin límites, sin pensar en nada más, dad vosotros al mundo… y el mundo, será un paraíso.

3. Remuévete

Rezamos con estas preguntas:

¿Qué nos han dado a nosotros gratis? ¿Qué nos ha regalado Dios?
¿Qué podemos dar nosotros a los demás?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir alguna de las preguntas anteriores.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

21 de febrero, miércoles

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Hoy nos centramos en lo que nos decía Marcelino sobre la cuaresma. Esta imagen también la tenemos en nuestro cartel de CuaresmaTe. Es Marcelino que se encuentra en el brazo superior de la cruz. Su ejemplo de vida nos acerca un poquito más a Dios. Veamos qué decía Marcelino sobre la cuaresma.

Un año, cuando la Cuaresma estaba a punto de empezar, todos pensaban en ayunar y hacer penitencia. También los Hermanos más jóvenes.
Éstos nombraron seis hermanitos para ir al cuarto de Marcelino y pedirle permiso para hacer duras penitencias cuaresmales. Marcelino los mandó cenar bien aquella noche y les prometió una contestación el día siguiente. Efectivamente, en la mañana siguiente, les explicó “el ayuno que le gusta a Dios”:
 Hay que hacer ayunar a los ojos. Hay que mirar hacia adentro. Hay que ser sensibles y no perderse en gustos y cosas propias de caprichos y no de cosas que realmente se necesitan.
 Hay que hacer ayunar a la lengua. Hay que hablar más con Dios y buscar las palabras que salen del corazón que nos ponen en contacto con los demás, dejando sin alimento las palabras vacías y sobre todo a las palabras ofensivas.
 Hay que hacer ayunar a los defectos, al egoísmo, a los caprichos. Hay que dejar que se vaya quedando sin fuerzas nuestra pereza, nuestra tristeza, nuestro querer ser mejor que los demás.
 Y, finalmente, hay que tomar mucho alimento en nuestro corazón y en nuestro espíritu. Hay que rezar con fe y con convencido que Jesús nos escucha. Hay que participar en la eucaristía. Hay que abrir el corazón a los pobres. Hay que ayudar mucho a la gente que lo necesita.
Después de explicar así el ayuno de la Cuaresma, Marcelino animó a los jóvenes a hacerlo con todo su entusiasmo y también les permitió ayunar los viernes a pesar de que por su edad no tenían obligación de hacerlo.

3. Remuévete y comprométete

Mirar hacia dentro, evitar palabras ofensivas, eliminar lo que no nos ayuda y alimentar nuestro corazón. Una gran receta de Marcelino. ¿Puedo intentar algo de esto durante este día, durante esta semana?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

5. En sus manos

Terminamos poniéndonos en manos de María, para que ella nos ayude a sacar lo mejor de nosotros mismos y a dejar aquello que no nos ayuda a ser mejores personas y cristianos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

22 de febrero, jueves

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Esta imagen es una de las casillas de nuestro cartel de cuaresma.
La imagen se sitúa en el brazo derecho, recordamos que era el brazo de nuestra gente, de nuestra familia, nuestros hermanos, nuestros amigos. Esta bicicleta tándem representa que hay gente con la que compartimos camino. Nuestra familia siempre ha estado ahí, es un tándem con nosotros. Vamos a centrarnos hoy en ella a través de este corto.

3. Remuévete

Vamos a pensar en nuestra familia.
¿Qué cosas nos separan? ¿Qué problemillas hay por ahí que hagan que esté enfadado con alguien de mi familia?
¿Cómo puedo cambiarlos para pasar de “hate” a “love”?
Puedes empezar hoy mismo, con un gesto, un detalle, un beso, un abrazo…

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir por parejas.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Gracias Jesús por nuestra familia, porque a pesar de tener nuestras diferencias o algunas disputas, es nuestra familia que siempre nos ha acompañado. Te pedimos por ellos y por nosotros para que seamos capaces de cuidarnos los unos a los otros.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

23 de febrero, viernes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Esta imagen es una de las casillas de nuestro cartel de cuaresma. La imagen se sitúa en el brazo izquierdo, recordamos que era el brazo que nos llevaba a los más necesitados de nuestro mundo.
Esta imagen representa la de un mundo al revés y la siguiente es parecida pero quizás nos dé alguna pista más.

3. Remuévete

Hoy vamos a rezar con las dos imágenes, vamos a pensar en los pobres de nuestra ciudad, vamos a ponerle rostro si somos capaces, o incluso nombre si los conocemos. Vamos en un momento de silencio a ser conscientes de su situación, de las dificultades que pasan todos los días.

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir su oración.
¿Qué gente pobre conocemos en nuestra ciudad?
¿De qué forma se le ayuda?
¿Qué podemos hacer nosotros?

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Señor, te pedimos que no nos dejes indiferentes ante las personas que sufren y ni tienen lo necesario. Que sepamos apreciar las cosas que nos das, que las disfrutemos bien y no las despilfarremos. Señor enséñanos a compartir, a aprovechar las ocasiones de hacer partícipes a los necesitados de lo que poseemos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

26 de febrero, lunes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Nos centramos en el Evangelio de ayer, segundo domingo de cuaresma. Estamos empezando ya la segunda semana de este tiempo. Seguimos con ese proceso de “Cuaresmate”, de parar, de pararnos en aquello que es más importante.

Marcos 9,2-10

Seis días después, Jesús se fue a un monte alto, llevando con él solamente a Pedro, Santiago y Juan. Allí, en presencia de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Sus ropas se volvieron brillantes y blancas, como nadie podría dejarlas por mucho que las lavara. Y vieron a Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. Pedro le dijo a Jesús:
–Maestro, ¡qué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Es que los discípulos estaban asustados y Pedro no sabía qué decir. En esto vino una nube que los envolvió en su sombra. Y de la nube salió una voz:
–Este es mi Hijo amado. Escuchadle.
Al momento, al mirar a su alrededor, ya no vieron a nadie con ellos, sino sólo a Jesús.
Mientras bajaban del monte les encargó Jesús que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado. Así que guardaron el secreto entre ellos, aunque se preguntaban qué sería eso de resucitar.

3. Remuévete

Seguro que más de una vez en tu vida has dicho esta frase…
¡Qué bien se está aquí! Quizá contemplando una puesta de sol, en el mar o la montaña, … Quizá oyendo una canción, o hablando con algún amigo. O… en un ratito de oración. Y querríamos que ese momento se alargase para siempre porque sentimos lo bien que se está …
Pero también en ocasiones, vemos que esta frase la utilizamos para no hacer nada más, para quedarnos como estamos. Por eso hoy invitamos a pensar qué cosas o situaciones no me deja pararme en aquello que es más importante que estar bien yo solo.

4. En sus manos

Rezamos juntos.

Ya bajo, Señor.
Me implicaré en el aquí y ahora.
Buscaré la sencillez y la dulzura de las cosas cotidianas.
El milagro del encuentro con los demás.
Me arrimaré a ti, que me llenas con tu luz
y que me valoras por lo que soy.
Me alejaré de las luces de los escaparates
a las que vivo apegado normalmente.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

27 de febrero, martes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Nos centramos en el brazo superior del cartel, aquel que de una manera especial nos hace acercarnos a Dios. En este caso, a través de María.

MARÍA, UNA PERSONA SENCILLA Y DISCRETA
No sabemos nada de la vida diaria de María; pero lo que sí sabemos es que una persona que está abierta a lo que Dios le pide, vive su vida ordinaria a la luz de lo que entiende que es la Voluntad del Padre. Por ello cada miércoles de esta cuaresma te recordaremos actitudes sencillas de María que sin duda Ella vivió.
Hoy te proponemos vivir La sencillez. Esta actitud que generalmente nos gusta de Ella, significa hacer las cosas sin llamar la atención, sin pavonearnos de ello. Ayudar a la gente, vivir nuestros éxitos, hacer cosas buenas, con naturalidad, como una cosa más de la vida, sin por ello creernos superiores; más aún, dar por ello gracias a Dios.

3. Remuévete

• Piensa cómo sueles actuar.
• Ante las cosas que haces, ante lo que te parece que haces bien, ¿te gusta presumir?
• ¿Buscas que todos te miren?
• ¿O te lo tomas con sencillez como María?
• ¿Crees que merece la pena tomártelo con sencillez o te parece una tontería?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir alguna de las preguntas anteriores.

5. En sus manos

Invitamos a presentar hoy a Dios las personas que están a nuestro alrededor y actúan de forma sencilla, sin presumir, pero que, precisamente por eso, son para nosotros fundamentales.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

28 de febrero, miércoles

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Nos centramos de nuevo en el brazo derecho de la cruz del cartel. Nos acordamos de nuestra familia.

Leemos el siguiente texto:

Amanda estaba emocionadísima. Habían tenido que esperar muchos días, pero por fin, aquella noche nacerían las tortuguitas en la playa ¡y su papá le iba a llevar a verlas!
Se levantaron cuando aún era de noche, tomaron las linternas, y fueron a la playa con mucho cuidado. Su padre le había hecho prometer que respetaría a las tortugas bebé, y que no haría ruido y obedecería al momento, y ella estaba dispuesta casi a cumplir cualquier cosa con tal de poder ver cómo nacían las tortugas. No sabía muy bien cómo sería aquello, pero había oido a su hermano mayor, que las tortugas nacían en la playa a pocos metros del agua, y luego corrían hacia el mar; y todo eso le pareció muy emocionante.
Agazapados y sin hacer ruido, sólo con la pequeña luz de una linterna muy suave, estuvieron esperando. Amanda miraba a todas partes, esperando ver a la tortuga mamá, y casi se pierde la aparición de la primera tortuguita. ¡Era tan chiquitina! Se movía muy torpemente, se notaba que era un bebé, pero sin esperar ni a sus hermanos ni a la tortuga mamá comenzó a correr hacia el mar. Enseguida aparecieron más y más tortuguitas, y todas comenzaron a correr hacia la orilla.
Ellos seguían escondidos y quietos, observando el bello espectáculo de aquella carrera loca. Pero enseguida ocurrió algo que a Amanda le pareció horrible: llegaron algunas gaviotas y otras aves, y comenzaron a comerse algunas de las tortuguitas. Amanda seguía buscando por todas partes para ver si aparecía el papá tortuga y les daba una buena zurra a aquellos pajarracos, pero no apareció por ningún sitio. La niña siguió observando todo con una lagrimita en los ojos, y cuando por fin las primeras tortuguitas llegaron al agua y se pusieron a salvo de los pájaros, dió un gritito de alegría. Aunque los pajaros comieron bastantes tortuguitas, finalmente otras muchas consiguieron llegar a la orilla, lo que hizo muy feliz a Amanda.
Cuando volvían a casa, su papá, que había visto la lagrimita de Amanda, le explicó que las tortugas nacían así; mamá tortuga ponía muchos huevos, escondiéndolos en la arena, y luego se marchaba; y cuando nacían las tortuguitas debían tratar de llegar a la orilla por sus propios medios. Por eso nacían tantas, porque muchas se las comían otros animales, y no sólo en la arena, sino también en el agua. Y le explicó que las pocas que conseguían ser mayores, luego vivían muchísimos años.
Amanda se alegró mucho de aprender tanto sobre las tortugas, pero mientras volvía a casa, sólo podía pensar en lo contenta que estaba de tener una familia, y de que sus papás y sus hermanos la hubieran ayudado y cuidado tanto desde pequeñita.

3. Remuévete

Rezamos con las preguntas del texto.
¿Has mirado a tu alrededor? ¿Aquello en lo que te vuelcas es lo realmente importante y necesita tanto?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir algún sentimiento que nos produce el texto y las preguntas.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

1 de marzo, jueves

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

En el brazo inferior de la cruz del cartel encontramos una imagen del principito. En la que tenemos proyectada aparece además una de las frases más famosas de este libro. Recordamos que en este brazo nos centrábamos en nosotros, en nuestra persona, en lo que sentimos, en nuestra emociones, alegrías y tristezas, en aquello que solamente somos capaces de ver con el corazón.

3. Remuévete

Vamos a tener un momento de silencio para mirar a nuestro interior, para poder ver con el corazón. Respiramos tranquilos y si queremos cerramos los ojos.
¿Cómo me siento ahora mismo? No respondas todavía…; piensa en aquello que estás viviendo ahora mismo, en cómo te estás relacionando con tu familia, amigos, compañeros, profesores, …; ¿Cómo te sientes? En paz, con miedo, alegre, tranquilo, con rabia, impotente, ilusionado, esperanzado…
No tengas prisa para saber cómo te sientes. Además, a lo mejor te sientes de una forma con algo de tu vida y te sientes de otra forma con otra parte de tu vida. Atrévete y ponle nombre a cada sentimiento.

4. Comparte

Hoy vamos a compartir en silencio, lo vamos a hacer con Dios. Cuéntale cómo te sientes, qué te hace sentir de una forma o de otra. Pídele ayuda o dale gracias. Lo que tú quieras.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

2 de marzo, viernes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Hoy vamos a centrarnos en un valor que tiene mucha fuerza en la cuaresma, el perdón. Lo vamos a hacer a través del siguiente vídeo en el que el Papa Francisco nos da algunas ideas muy interesantes.

3. Remuévete

¿Estamos enfrentados a alguna persona actualmente?
¿Somos capaces de ir a pedir perdón? ¿Somos capaces de perdonar?

Piensa en esas personas con las que no te llevas bien. ¿Cómo puedes mejorar esa situación?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir las preguntas anteriores.

5. En sus manos

Hoy vamos a rezar un Padre Nuestro, siendo conscientes principalmente de que cada vez que lo rezamos estamos hablando del perdón.

5 de marzo, lunes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Nos centramos en el Evangelio de ayer, tercer domingo de cuaresma. Estamos empezando ya la tercera semana de este tiempo. Seguimos con ese proceso de “Cuaresmate”, de parar, de pararnos en aquello que es más importante.

Juan 2,13-25
Como se acercaba la fiesta de la Pascual de los judíos, Jesús fue a Jerusalén; y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los que tenían puestos donde cambiar el dinero. Al ver aquello, Jesús hizo un látigo con unas cuerdas y los echó a todos del templo, junto con las ovejas y los bueyes. Arrojó al suelo las monedas de los cambistas y les volcó las mesas. A los vendedores de palomas les dijo:
–¡Sacad eso de aquí! ¡No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre!
Sus discípulos recordaron entonces la Escritura que dice: “Me consumirá el celo por tu casa.”
Los judíos le preguntaron:
–¿Qué prueba nos das de que tienes autoridad para actuar así?
Jesús les contestó:
–Destruid este templo y en tres días lo levantaré.
Le dijeron los judíos:
–Cuarenta y seis años tardaron en construir este templo, ¿y tú vas a levantarlo en tres días?
Pero el templo al que Jesús se refería era su propio cuerpo. Por eso, cuando resucitó, sus discípulos se acordaron de lo que había dicho y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús.
Mientras Jesús estaba en Jerusalén, en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en él al ver las señales milagrosas que hacía. Pero Jesús no confiaba en ellos, porque los conocía a todos. No necesitaba ser informado acerca de nadie, pues él mismo conocía el corazón de cada uno.

3. Remuévete

Todos los años se nos brinda una nueva oportunidad de cambiar nuestras vidas, de dejar a un lado todas las cosas malas que hemos hecho y arrepentirnos de ellas. Es como limpiar el historial, las cookies, las contraseñas… y empezar de nuevo.

¿Qué puedes dar gratis a los demás?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Señor Jesús, quiero que entres en mi vida
como cuando entraste en el templo.
Sabes lo que sobra en mí.
Echa de mi templo a los mercaderes que me explotan.
Tira las mesas de todo lo que me amarra.
Y, después con cariño, ayúdame a reconstruirme,
conviérteme en albañil de mí mismo.
Que ponga cimientos sólidos, que edifique con pilares firmes,
que construya con ladrillos consistentes.
Ayúdame a Destruir-Construir mi templo.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

6 de marzo, martes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Nos centramos en el brazo superior del cartel, aquel que de una manera especial nos hace acercarnos a Dios. En este caso, a través de María.

GUARDABA TODO EN SU CORAZÓN
En dos ocasiones, en el Evangelio aparece una frase haciendo referencia a María. Esta frase dice: “Y María guardaba estas cosas en su corazón”.
Es una bonita forma de expresar cómo ella no iba por la vida sin pensar, sin reflexionar, sin orar. Ella fue capaz de darse cuenta de que lo que le ocurría en su vida diaria era importante, a pesar de que fueran situaciones cotidianas.
La primera vez, cuando los pastores adoran a su hijo recién nacido en Belén. La segunda, cuando Jesús, con doce años se pierde en Jerusalén y lo encuentran en el templo.
Cuando no comprende algo, María no se desespera, no pierde la calma, la fe, la esperanza. Al contrario, pasa todo lo que vive por su corazón.

3. Remuévete

En un día normal, ¿soy capaz de darme cuenta de lo que ocurre a mi alrededor, de las personas que necesitan mi ayuda o paso de puntillas?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir algo que queramos guardar en nuestro corazón.

5. En sus manos

Invitamos a dar gracias a Dios por las cosas pequeñas que hacen importante nuestra vida y que en ocasiones no valoramos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

7 de marzo, miércoles

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Una de las ideas más fuertes de la cuaresma, es la de que tenemos que cambiar. Pero ¿cambiar para qué? Lo que Dios quiere de nosotros es que cambiemos para que de esa forma podamos cambiar el mundo hacia un lugar mejor para todos. Hoy vamos a ver que podemos empezar con pequeños gestos.

3. Remuévete

Piensa en lo que llevas de día. ¿Has visto ya algún gesto de ese tipo? ¿Has tenido tú algún detalle con alguna persona?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir las preguntas anteriores.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

8 de marzo, jueves

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Esta imagen es una de las casillas de nuestro cartel de cuaresma. La imagen se sitúa en el brazo derecho, recordamos que era el brazo que nos llevaba a nuestra gente más cercana. Hoy nos centramos en la amistad a través del siguiente corto que seguro que ya hemos visto alguna vez pero que nos puede decir algo nuevo hoy.

3. Remuévete

En el vídeo se demuestra el valor de la lealtad, del estar al lado del otro a pesar de las dificultades, de las diferencias.
¿Cómo somos de leales con nuestros amigos? ¿Nos movemos por lo que nos conviene?

4. En sus manos

Rezamos juntos.

Te doy gracias,
Padre Bueno,
Dios de la Vida,
por los amigos
que me regalas
en el camino de la vida.
Mis amigos me alientan, Señor.
Saben encontrar lo mejor de mí mismo.
Me aceptan como soy
y se alegran con lo bueno que tengo.
Me ayudan a caminar con nuevas fuerzas
y me estimulan a buscar nuevas metas.
Ellos me acompañan,
me aconsejan,
siempre están atentos
dispuestos a ayudarme
y a escuchar mis palabras.
Me recuerdan tu Presencia,
Padre Bueno,
Dios de la Vida.
Tu presencia compañera,
peregrina a mi lado,
siempre a la espera.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

9 de marzo, viernes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Hoy nos centramos en lo que nos decía Marcelino sobre la cuaresma. Esta imagen también la tenemos en nuestro cartel de Cuaresmate. Es Marcelino que se encuentra en el brazo superior de la cruz. Su ejemplo de vida nos acerca un poquito más a Dios.

Hoy nos fijamos en Marcelino como modelo de persona que sacaba lo mejor de sí mismo que es capaz de hacer lo mismo con quien le rodea. Es capaz de hacer que la gente brille de felicidad.

El Hermano Lorenzo daba catequesis en una pequeña aldea, en medio de los montes y bajaba una vez por semana por pan, sopas, patatas y queso para alimentarse.
Un día, Marcelino le acompañó un rato por el camino. Había nieve y hacía frío. El hermano Lorenzo, con un saco lleno de pan y patatas para la semana, sudaba por el peso al subir las cuestas. Marcelino le dijo:
– Hermano, ¡qué trabajo más penoso te toca!
– No, padre –contestó el hermano- es agradable.
– No veo qué tiene de agradable ir con un pesado saco a cuestas, con peligro de rodar por un precipicio.
– Creo que Dios cuenta nuestros pasos y nos dará el cielo.
– Y, ¿estás contento de ir por estos montes a dar catequesis y clase, llevando el pan como un pobre?- le preguntó Marcelino.
El hermano Lorenzo le dijo:
– Tan contento que no lo cambiaría por nada del mundo.
(del libro Padre de Hermanos)

3. Remuévete

Hay que creer mucho en lo que se hace para no dejar las cosas a media por las dificultades de cada día. ¿Dejo las cosas a media cuando no me salen bien y me limito a protestar y a quejarme o me digo hay que volver a intentarlo hasta que salga?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir personas en su vida que no están siempre quejándose y llevan una sonrisa por delante.

5. En sus manos

Damos gracias hoy a Dios por aquellas personas que nos rodean que hacen que brillemos un poquito más.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

12 de marzo, lunes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Nos centramos en el Evangelio de ayer, cuarto domingo de cuaresma. Estamos empezando ya la tercera semana de este tiempo. Seguimos con ese proceso de “Cuaresmate”, de parar, de pararnos en aquello que es más importante.

Juan 3,14-21

Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre ha de ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
“Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.
“El que cree en el Hijo de Dios no está condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios. Los que no creen ya han sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz. Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo. Pero los que viven conforme a la verdad, se acercan a la luz para que se vea que sus acciones están de acuerdo con la voluntad de Dios.”

3. Remuévete

Jesús no va por la vida criticando a las personas, al contrario, lo que transmite con su forma de vivir es perdón, cariño, respeto y comprensión.
Jesús se encontró con personas que vivían apartadas (ya lo sabemos: pecadores públicos, prostitutas, pobres enfermos), pero también se reunió con gente de bien, como Nicodemo, alguien con formación y buena posición, pero que no entendía de qué iba a Jesús.
La solución: Nacer de nuevo, formatear el corazón, convertirse…
Piensa un poco: qué necesitas formatear de tu vida porque hace que no funciones bien. Quizá sea en tu casa, o con tus amigos, tu clase…

¿Qué quieres que nazca de nuevo en tu vida? ¿Qué quieres eliminar?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Jesús, perdona mi forma
de juzgar a las personas,
de criticar al que es diferente,
al que piensa distinto.
Ayúdame a eliminar lo que no me ayuda,
lo que hace que me encierre en mí mismo.
Que nacer de nuevo sea para mí una oportunidad
para ser más como tú. Ayúdame.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

13 de marzo, martes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Hoy nos centramos en el brazo izquierdo de la cruz, en los más necesitados y en cómo podemos nosotros ofrecer o dar como en la imagen.

En cuaresma, una buena forma de no perder oportunidades es luchar contra las injusticias de nuestro mundo. Ahora no hay campañas solidarias. Pero sigue habiendo gente que pasa necesidad. Hoy vamos a rezar por ellas. Leemos la siguiente historia.

Era crudo invierno, un anciano tembloroso fue llevado ante los tribunales. Se le acusaba de haber robado pan. Al ser interrogado, el hombre explicó al juez que lo había hecho porque su familia estaba muriéndose de hambre.

-La ley exige que sea usted castigado –declaró el juez. Tengo que ponerle una multa de treinta euros.
Al mismo tiempo el juez metió la mano en el bolsillo y dijo:
-Aquí tiene usted el dinero para pagar la multa. Y además pongo una multa de diez euros a cada uno de los presentes en la sala por vivir en una ciudad donde un hombre necesita robar para poder sobrevivir.
Pasaron una bandeja por el público y el pobre hombre, totalmente asombrado, abandonó la sala con trescientos euros en su bolsillo.

3. Remuévete

Muchos creeréis que no somos responsables de la pobreza de este mundo, peor lo que sí es cierto que cuando malgastamos el agua que para otros es tan necesaria, cuando tiramos comida que a otros les es tan necesaria, cuando no aprovechamos los estudios cuando otros niños no pueden tener una educación, cuando…, estamos insultándolos, riéndonos de quienes no tienen lo necesario.

También es cierto que situaciones parecidas a la descrita se dan a nuestro alrededor. Piensa en los momentos que no nos preocupa es todo lo que gastamos y despilfarramos.

4. Comparte

Invitamos a presentar hoy a Dios a las personas que no conocemos y que pasan necesidad. Cada día pedimos por los que conocemos. Hoy vamos a hacerlo por ellos.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Señor, te pedimos que no nos dejes indiferentes ante las personas que sufren y ni tienen lo necesario. Que sepamos apreciar las cosas que nos das, que las disfrutemos bien y no las despilfarremos. Señor enséñanos a compartir, a aprovechar las ocasiones de hacer partícipes a los necesitados de lo que poseemos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

14 de marzo, miércoles

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Hoy nos vamos a fijar en otra actitud positiva de María: Su actitud de servicio. De ello nos hablan los evangelios de S. Lucas y S, Juan.
S. Lucas nos dice: “Por aquellos días maría se puso en camino y se fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel… María estuvo en casa de Isabel (ayudándola) unos tres meses, después volvió a su casa”.
S. Juan habla sobre las Bodas de Caná y dice: “La Madre de Jesús estaba invitada, también lo estaban Jesús y sus discípulos. Se les acabó el vino y entonces la madre de Jesús le dijo: No les queda vino. Jesús respondió: Mujer, mi hora aún no ha llegado. La madre de Jesús dijo entonces: Haced lo que Él os diga”.

3. Remuévete

En estos textos que hemos leído vemos a María ayudando a su prima en los primeros días después del parto en el de Lucas y preocupándose de que aquellos jóvenes recién casados no pasaran apuros, no descansó hasta que se solucionaron los problemas. Ella nos está enseñando a estar dispuestos a ayudar siempre a quien nos necesita, a quien tiene problemas, a quien está agobiado…

4. En sus manos

Rezamos juntos.

Enséñanos, Madre, a ayudar a quien nos necesita.
Tú sabes que una vez o dos, estamos dispuestos,
pero mantener una actitud de servicio nos cuesta más.
Nos gustaría ser como Tú.
Quisiéramos que siempre que a nuestro alrededor haya una necesidad
estuviéramos dispuestos a socorrer a esa persona.
Pide a tu hijo que no nos falte al amor y la fuerza. Amén

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

15 de marzo, jueves

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Un niño negro contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria, el cual era, evidentemente un excelente vendedor; en un determinado momento soltó un globo rojo, que se elevó por los aires, atrayendo a una multitud de posibles clientes. Luego soltó un globo azul, después uno amarillo, a continuación, un globo blanco. Todos ellos remontaron el vuelo hacia el cielo hasta que desaparecieron.
El niño negro, sin embargo, no dejaba de mirar un globo negro que el vendedor no soltaba en ningún momento. Finalmente le preguntó: “Señor, si soltara usted el globo negro, ¿subiría tan alto como los demás?”
El vendedor sonrió compasivamente al niño, soltó el cordel que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: “No es el color lo que hace subir, hijo. Es lo que hay dentro.”

3. Remuévete

Muchas veces juzgamos a los demás por su color, por su raza, por su estatus social. Somos superficiales. Las personas valen por lo que son, por lo que llevan dentro. Por sus valores, por sus buenas actitudes.
No vale tanto lo que se tiene cuanto lo que se es.

4. En sus manos

Pedimos al Señor que juzguemos a las personas más por lo que son interiormente que por lo se ve externamente.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

16 de marzo, viernes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Coge tu cruz y sígueme

3. Remuévete

No se trata de pasarlo mal por pasarlo mal, tampoco consiste en sumar puntos para que, al final, nos den un premio y vayamos al cielo con los angelitos. Coger la cruz es otra cosa.
Coger la cruz es asumir que en nuestra vida igual que hay maravillosos momentos, también hay momentos difíciles: Alguien que nos deja para siempre, mucho trabajo, una pelea con los compañeros … Todos esos momentos son inevitables, tarde o temprano aparecerán.
Ante estos momentos de dolor tenemos dos opciones: Pedirle a Dios que nos ahorre el pasarlo mal o, bien, coger el toro por los cuernos y seguir adelante. De todo se aprende, todo vale la pena. Dios tiene un gran plan para ti, sabe lo que puedes aguantar y, aunque a veces, no lo comprendamos vale la pena confiar.
“¡Sé de quién me he fiado! (2 Tim 1, 12)

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a escribir en un papel alguna de esas cruces que ahora mismo tienen. Lo pueden compartir.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

19 de marzo, lunes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Nos centramos en el Evangelio de ayer, quinto domingo de cuaresma. Estamos empezando ya la tercera semana de este tiempo. Seguimos con ese proceso de “Cuaresmate”, de parar, de pararnos en aquello que es más importante.

Juan 12
En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: “Señor, quisiéramos ver a Jesús.” Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.
Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.” Entonces vino una voz del cielo: “Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.”

3. Remuévete

Cuánto nos cuesta anteponer nuestras gustos, necesidades y caprichos a los de los demás.
Nos queremos tanto a nosotros mismos que no somos capaces de ver qué necesidades tienen las personas que están a nuestro lado y en lugar de ser portadores de vida, de alegría de bienestar somos portadores de zancadillas, empujones, malas palabras y de sufrimiento para los demás.
Pero Jesús es claro en su mensaje… si quieres estar conmigo, nos dice,… no te mires tanto al ombligo… renuncia a vivir pendiente de ti y aprende a vivir mirando y escuchando a los demás, sólo así serás capaz de vivir feliz.

4. Comparte

¿Qué capricho sobra en tu vida que no te ayuda?

5. En sus manos

Rezamos juntos.
Jesús ayúdanos a aprender a vivir
mirando a los demás,
a aprender a renunciar
a nuestras gustos y caprichos
cuando estos hacen daño
a nuestro alrededor.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

20 de marzo, martes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Hoy vamos a centrar nuestra oración en S. José que lo celebramos ayer.

De él sabemos que era novio de María y que decidió acogerla y casarse con ella aunque estaba embarazada. Sabemos también que tuvo que huir con su familia a Egipto porque querían matarlos y que tras unos años como inmigrantes volvió con su mujer y su hijo a su pueblo, Nazaret, donde se ganaba la vida como carpintero.
Y ya no sabemos más. Lo demás lo sabemos por su hijo, pues gran parte de lo que fue Jesús, como ocurre a todas las personas, se lo debemos a nuestros propios padres.
En el evangelio, cuando aparece, sobre todo en la infancia de Jesús se nos dicen dos características suyas que después aparecerán también en su hijo:
1. Era justo y por eso no quiso dejar a María cuando se entera que está embarazada. A Jesús precisamente lo mataron por ser justo con los que nadie protegía.
2. Era obediente a Dios. Por eso hizo caso siempre a lo que iba conociendo de sus planes sobre su familia. Esta obediencia a Dios le llevó a Jesús a la cruz. Es lo que hoy llamamos coherencia.

3. Remuévete

¿Aprecias lo que tus padres hacen por ti cada día?
¿Cómo andas de justicia y de coherencia?

4. Comparte

Invitamos a presentar hoy a nuestros padres.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

21 de marzo, miércoles

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar y remuévete

Hoy nos centramos en el brazo izquierdo de la cruz, aquellos que sufren acoso. Nos ayudamos del siguiente cuento.

A Mono no le caía muy simpático. Solo era un ratón egoísta, solitario y gritón. Pero aún así no se merecía lo mal que lo trataban. Y se sentía fatal por no hacer nada para impedirlo y quedarse solo mirando. Pero, ¿qué podía hacer él, un simple mono, frente a aquellos leones brutos y crueles?
Igual nunca hubiera hecho nada si no hubiera llegado a oír aquella conversación entre dos leones bajo el árbol en que descansaba. Allí fue donde el antiguo rey de la selva, muy malherido por un combate perdido, contó a un joven león que todo era parte de una estrategia para mostrar a los demás su fuerza y su poder, y que por eso siempre atacaba a animalillos miedosos y solitarios a los que nadie saldría a defender. Dijo también que lo hacía delante de otros para contagiarles el miedo y convertirlos en sus cómplices, pues nunca se atreverían a reconocer que habían estado allí si no habían hecho nada para impedirlo.
Mono se revolvió de rabia en su árbol, porque él podría ser muchas cosas, pero nunca cómplice de aquellos malvados. Así que ese día decidió que haría cuanto pudiera para acabar con el reinado del terror. Por supuesto, no pensaba pegarse con ningún león: tendría que usar su inteligencia.
Lo primero que pensó para ponérselo difícil al león fue evitar que hubiera en la selva animalillos solitarios, así que buscó la forma de hacerse amigo del ratón. Le costó un poco, porque era un tipo huraño y poco hablador, pero encontró la excusa perfecta cuando escondió unos plátanos entre unas piedras a las luego no podía llegar. El ratón tenía el tamaño perfecto y accedió a ayudarle, y luego el mono pudo darle las gracias de mil maneras. De esta forma descubrió Mono que el ratón no era un tipo tan raro, y que solo necesitaba un poco de tiempo para hacer amigos. Pero una vez que fueron amigos, el ratón resultó tener un montón de habilidades y Mono no dudó en ayudarle a unirse a su grupo de amigos.
Lo segundo era vencer el miedo del ratón, así que inventó un entrenamiento para él. Comenzó por mostrarle dibujos de leones y tigres. El pobre ratón temblaba solo con verlos, pero con el tiempo fue capaz de permanecer tranquilo ante ellos. Luego fueron a ver a animales grandes pero tranquilos, como las jirafas y los hipopótamos. Cuando el ratón fue capaz de hablar con ellos e incluso subirse a sus cabezas, el mono aumentó la dificultad, y así siguieron hasta que el ratón fue lo suficientemente valiente como para acercarse a un león dormido y quedarse quieto ante él.
Por último, decidió unirse a todos los animales a quienes sabía que no les gustaba lo que hacían los leones con el ratón ni con los demás. Estos se sintieron aliviados de poder hablar de los abusos del león con otros que pensaban lo mismo. Al final, llegaron a ser tantos, y a estar tan enfadados, que una noche se unieron para castigar al rey del selva, y con la ayuda de algunos animales grandes consiguieron encerrarlo en una gran jaula mientras dormía profundamente.
Pensaba el mono que allí se acabaría todo, pero al anterior rey de la selva le sucedió un tigre aún más fuerte y cruel, que no tardó en ir a por el ratón. Este caminaba con su nuevo grupo de amigos y el tigre lo separó de ellos con muy malas maneras. A punto estuvieron de lanzarse a defender al ratón, pero aún no eran tan valientes, y se quedaron allí protestando en voz baja y poniendo mala cara.
De pronto, un joven león, que había visto lo sucedido, pensó que podría ganarse la simpatía y el respeto de aquel grupo de animales saliendo en defensa del ratón, y pidió educadamente al tigre que lo dejara tranquilo. Como el tigre no quería meterse en una pelea peligrosa, y el león no le había desafiado directamente, decidió irse de allí viendo el poco apoyo que tenía atacando a un ratón con tantos amigos.
La aparición del león le dio a Mono una gran idea, y desde aquel día Mono no hizo otra cosa que hablar a todo el mundo de la suerte que habían tenido de encontrar un león protector, y pidió al león que les ayudara a acabar con cualquier pelea. Al león le encantó aquel papel, pues Mono y su grupo de amigos le respetaban y admiraban. Además, hablaban tanto de su amabilidad y valentía a todo el mundo, que su fama se extendió y empezaron a acudir animales de todas partes para vivir en aquella selva segura en la que ya no había ataques.
Pero al tigre no le gustó nada todo aquello, y un día decidió atacar directamente al león delante de todos. El tigre era mucho más fuerte, así que el joven león tendría pocas opciones. Entonces Mono se dio cuenta de que le había llegado la hora de ser valiente, y decidió salir en defensa de su amigo el león protector.
Todos debían estar pensando lo mismo, porque en cuanto Mono dio el primer salto, los demás animales también se abalanzaron sobre el tigre, haciéndole huir humillado y dolorido. Instantes después Mono y sus amigos proclamaban al joven león como nuevo rey de aquella selva en la que habían acabado para siempre los abusos y el miedo.
Y cuando años más tarde alguno se preguntaba cómo había podido ocurrir algo

¿Cuándo nos hemos sentido humillados, dolidos por la actitud de compañeros, profesores, familia?
¿Qué debemos hacer cuando nos sintamos así?

3. En sus manos

Rezamos juntos cogidos de la mano, porque sabemso que nos estamos solos y entre todos podemos evitar que nadie llegue a sentirse solo ante estas situaciones de dolor.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

22 de marzo, jueves

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

MARÍA SABE HABLAR CON DIOS

Hoy nos vamos a fijar en otra actitud de María: “María la mujer orante.”
La oración consiste en hablar con Dios, como Padre, como amigo, como alguien que está a nuestro lado y nos quiere. Esto lo tenía María muy claro. Ella, seguramente, descubrió como su Hijo que Dios es Padre. A Él se dirigía como Padre y cada día como los buenos judíos empezaba proclamando la oración del Shemá.
Pero María no sólo hacía oraciones oficiales, fórmulas. Ella hablaba a Dios de tú a tú, como de Hija a Padre, contándole sus “cosas” y hablado con Él.

3. Remuévete

¿Encuentras algún momento durante el día para hacer oración, para hablar con Dios, con el Padre, con Jesús? ¿Cómo es tu oración?
¿Cómo ves a Dios en tu oración, como un Padre, como amigo?

4. Comparte

Hoy te dejamos un ratito en silencio para que, como María, hagas tu oración a Dios.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

23 de marzo, viernes

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar y remuévete

Hoy viernes de dolores nos centramos de nuevo en María y vamos a rezar con esta canción que nos habla de cómo posiblemente se sintió María.

3. Comparte

Dejamos un momento de silencio e invitamos a los alumnos a compartir su oración.

4. En sus manos

Rezamos juntos.

AYÚDAME, MADRE, A ENCONTRAR LA VOLUNTAD DE DIOS Y A DECIRLE:
Hágase en mí según tu palabra, según tu palabra, según tu voluntad
Hágase en mí, hágase en mí, hágase en mí según tú quieras.
Hágase en mí a tu manera.
Hágase en mí como tú quieras hágase en mí lo que tú más quieras
Hágase en mí, hágase en mí…
Hágase en mí según lo que t ú más quieras
Cueste lo que cueste, hágase en mí…
Hágase en mí, hágase en mí…
Hágase en mí según lo que tú más quieras
Cueste lo que cueste, hágase en mí…
Hágase en mí, hágase en mí…
Hágase en mí según lo que tú más quieras
Cueste lo que cueste, hágase en mí…
Hágase en mí…

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

26 de marzo, lunes santo

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Fragmento del Evangelio de Lucas:

Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles y les dijo: -Cuánto he deseado comer con vosotros esta víctima pascual antes de mi pasión. Os aseguro que no volveré a comerla hasta que alcance su cumplimiento en el reino de Dios. Y tomando la copa, dio gracias y dijo: -Tomad esto y repartidlo entre vosotros. Os digo que en adelante no beberé del fruto de la vid hasta que no llegue el reinado de Dios. Tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: -Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía. Igualmente tomó la copa después de cenar y dijo: -Ésta es la copa de la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros. Pero ¡atención!, que la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. Este Hombre sigue el camino que se le ha fijado; pero ¡ay de aquél que lo entrega! Ellos comenzaron a preguntarse entre sí quién de ellos era el que iba a entregarlo”

3. Remuévete

Entender la Semana Santa significa entender la vida.
Sólo entiende la vida quien entiende la Semana Santa.
Sólo entiende la Semana Santa quien entiende al Hombre.
Entender al Hombre significa: Celebrar la Semana Santa.
Celebrar la Semana Santa es: Montar en el jumento de nuestra animalidad, entrar triunfalmente en la ciudad de la vida, pisar en los mantos y palmas; recibir la ira de los grandes y la aclamación de los pequeños.
Entender al Hombre significa: Descubrir que en la vida existe un día que se llama Domingo de Ramos.
Celebrar la vida es celebrar la Semana Santa.
Descubrir la vida significa: Encontrar a alguien, buscar una sala, preparar la mesa, partir el pan, distribuir el vino, encontrar una manera de amar… En la vida existe la tranquilidad del lunes, la expectativa del martes, la preparación del miércoles, la celebración del Jueves Santo.
Celebrar la vida es entender la Semana Santa.
Entender la Semana Santa es entender al Hombre.
Celebrar la Semana Santa es entrar triunfalmente en la ciudad de la vida,
pisar en los mantos y palmas;
recibir la ira de los grandes y la aclamación de los pequeños.
Entender al Hombre significa:
Descubrir que en la vida existe un día que se llama Domingo de Ramos.
En la vida existe la tranquilidad del lunes, la expectativa del martes,
la preparación del miércoles, la celebración del Jueves Santo.
Celebrar la vida es entender la Semana Santa.
Entender la Semana Santa es entender al Hombre.
Es cantar aleluya.
Es vivir la Pascua.

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir algunos ecos del texto anterior.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

27 de marzo, martes santo

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Habiendo dicho estas cosas, Jesús, profundamente conmovido, añadió con toda claridad:
–Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar.
Los discípulos comenzaron a mirarse unos a otros, sin saber a quién se refería. Uno de sus discípulos, al que Jesús quería mucho, estaba cenando junto a él, y Simón Pedro le hizo señas para que le preguntara a quién se refería. Él, acercándose más a Jesús, le preguntó:
–Señor, ¿quién es?
–Voy a mojar un trozo de pan –le contestó Jesús–, y a quien se lo dé, ese es.
En seguida mojó un trozo de pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. Tan pronto como Judas tomó el pan, Satanás entró en su corazón. Jesús le dijo:
–Lo que vas a hacer, hazlo pronto
(Jn 13, 21-27)

3. Remuévete

Durante la Cuaresma Jesús nos invita a pararnos en aquello que es más importante para los cristianos. O lo que es lo mismo, a movernos para poder cambiar las cosas. El cristiano sabe que su vida es como un grano de trigo, sabe que está en este mundo para ayudar a los demás, hacer que los dones recibidos de Dios sean para la felicidad de los demás.

¿Cuáles son esos dones que tenemos?
¿Qué haces para conseguir ayudar a los demás?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Dichoso el que tropieza contigo.
Dichoso el que te encuentra y te descubre.
En cualquier recodo,
en cualquier encrucijada,
te haces el encontradizo con él
y le das la gran sorpresa.
Tú le seduces,
y él lo vende todo para comprarte.
¡Dichoso ese hombre!
Dichoso el que te sigue encontrando más veces.
Te ve y te reconoce.
Siente un sobresalto,
como la primera vez.
Dichoso el que tiene un encuentro contigo cada noche.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

28 de marzo, miércoles santo

1. Párate

En un momento de silencio, respira profundamente varias veces, siente como si hinchan tus pulmones, siente sin abrir tus ojos que no estás solo, Dios aquí y ahora está contigo. Salúdalo

2. Déjate iluminar

Uno de los doce discípulos, el llamado Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes y les preguntó:
– ¿Cuánto me daréis, si os entrego a Jesús?
Ellos señalaron el precio: treinta monedas de plata. A partir de entonces, Judas empezó a buscar una ocasión oportuna para entregarles a Jesús.
El primer día de la fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
– ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?
Él les contestó:
–Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: ‘El Maestro dice: Mi hora está cerca, y voy a tu casa a celebrar la Pascua con mis discípulos.’
Los discípulos hicieron como Jesús les había mandado y prepararon la cena de Pascua.
Al llegar la noche, Jesús se había sentado a la mesan con los doce discípulos; y mientras cenaban les dijo:
–Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar.
Ellos, llenos de tristeza, comenzaron a preguntarle uno tras otro:
–Señor, ¿acaso soy yo?
Jesús les contestó:
–Uno que moja el pan en el mismo plato que yo, va a traicionarme. El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras, pero ¡ay de aquel que le traiciona! ¡Más le valdría no haber nacido!
Entonces Judas, el que le estaba traicionando, le preguntó:
–Maestro, ¿acaso soy yo?
–Tú lo has dicho –contestó Jesús.
(Mt. 26,14-25)

3. Remuévete

– Tú, ¿por qué te vendes? ¿Qué situaciones en tu vida hacen que actúes de manera diferente a la que en situaciones normales lo harías?
– Cuando cometes un error, o actúas mal con alguien… ¿eres capaz de reconocerlo?

4. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

5. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María, San Marcelino Champagnat, María, nuestra Buena Madre

ORACIONES DE ESO y BACHILLERATO

Pincha en el día del mes para acceder a la oración diaria:

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Miércoles 14 de febrero

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Hoy iniciamos la cuaresma, es miércoles de ceniza, es el día que da comienzo a un nuevo tiempo litúrgico. De aquí a Semana Santa intentaremos hacer este camino hacia la pascua desde la oración de la mañana. Leamos el Evangelio de hoy.

Mateo 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.”

  1. Remuévete

Este es cartel que vamos a tener durante esta cuaresma. En el centro aparece Jesús que nos invita a pararnos en aquello que más nos acerca a él. Vamos a pararnos hoy en el silencio y le vamos a contar al Padre como queremos vivir esta cuaresma. Hoy lo hacemos como nos dice el Evangelio, solo para él, que está en lo escondido que está en nuestro corazón.

 

 

 

 

 

  1. En sus manos

Rezamos juntos esta oración.

Padre nuestro, acudimos a ti porque nos sentimos necesitados y queremos tu ayuda.

Queremos vivir como hijos, porque sentimos que tú nos amas como un buen Padre, que te sintamos cerca en este tiempo de Cuaresma.

Que de tal manera sintamos tu presencia de Padre, que nos lleve a amarnos y ayudarnos unos a otros.

Todo esto te lo pedimos por Jesús y por María nuestra Madre. Amén.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

 

15 de febrero, jueves

 

  1. Párate

En un momento de silencio, hazte consciente de quién eres, de dónde estás, de ti mismo. Siente que no estás solo. Dios aquí y ahora está contigo

  1. Déjate iluminar

Hoy vamos a rezar con un pequeño resumen del mensaje del Papa Francisco sobre la Cuaresma.

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia». Ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferenci

  1. Remuévete

Una vez leídas estas palabras del Papa. Vamos a rezar ahora en silencio. Vamos a hacerlo en torno a la indiferencia.

¿Cómo andamos nosotros de indiferentes ante las injusticias de nuestro alrededor?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

  1. En sus manos

  

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

16 de febrero, viernes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Siempre hay momentos más complicados para nosotros y para los demás. Hay motivos que hacen que nos vengamos a bajo. Sin embargo, siempre tenemos a Dios con nosotros, él puede ser nuestra luz. Rezamos con la siguiente canción:

  1. Remuévete

¿Qué personas son luz para mí en los momentos más complicados?

Doy gracias a Dios por esas personas y por su presencia en ellas.

  1. Comparte

Invitamos a dar gracias por esas personas.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

 

Gracias Padre por ser luz, por hacerte presente en mi vida en los momento buenos, pero también en los complicados a través de muchas personas que me quieren y me cuidan. Gracias Padre.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

19 de febrero, lunes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, hazte consciente de quién eres, de dónde estás, de ti mismo. Siente que no estás solo. Dios aquí y ahora está contigo

  1. Déjate iluminar

Nos centramos hoy, como haremos todos los lunes, en el Evangelio de ayer, primer domingo de cuaresma.

Marcos 1,12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.”

 

  1. Remuévete

¿Qué tentaciones podemos dejar nosotros atrás? El desánimo, la pereza, el egoísmo

  1. Comparte

Compartimos algunas de las tentaciones o pedimos a Dios para que nos ayude a superarlas

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

 

Jesús, queremos hacer silencio en nuestra vida,

nos gustaría aprender a escuchar lo importante;

deseamos hacernos conscientes de

nuestros miedos, nuestras debilidades, tentaciones y dificultades.

Acompáñanos durante estos cuarenta días de Cuaresma,

 y hazte presente en nuestras vidas.

 Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

20 de febrero, martes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Un hombre sabio y piadoso clamaba al cielo que le diera una respuesta. Aquel hombre estaba al frente de un grupo de misioneros que rezaban por la paz del mundo, para conseguir que las torturas no existieran y que toda la gente viviese feliz. Su pregunta era:

– ¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía?

Los cielos se abrieron y tras un magnífico estrépito, la voz de Dios les dijo: “Comodidad”.

Todos los misioneros se miraron entre sí, sorprendidos y extrañados de escuchar este término de la propia voz de Dios. El hombre sabio y piadoso preguntó de nuevo:

– ¿Comodidad, Señor? ¿Qué queréis decir con eso?

Dios respondió:

– La clave para un mundo lleno es: Como di, dad. Es decir, así como yo os di, dad vosotros a vuestro prójimo. Como di, dad vosotros fe; como di, dad vosotros esperanza; como di, dad vosotros caridad; como di, sin límites, sin pensar en nada más, dad vosotros al mundo… y el mundo, será un paraíso.

  1. Remuévete

Rezamos con estas preguntas:

¿Qué nos han dado a nosotros gratis? ¿Qué nos ha regalado Dios?

¿Qué podemos dar nosotros a los demás?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir alguna de las preguntas anteriores.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

21 de febrero, miércoles

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Hoy nos centramos en lo que nos decía Marcelino sobre la cuaresma. Esta imagen también la tenemos en nuestro cartel de Cuaresmate. Es Marcelino que se encuentra en el brazo superior de la cruz. Su ejemplo de vida nos acerca un poquito más a Dios. Veamos que día Marcelino sobre la cuaresma.

 

Un año, cuando la Cuaresma estaba a punto de empezar, todos pensaban en ayunar y hacer penitencia.  También los Hermanos más jóvenes.

Éstos nombraron seis delegados para ir al cuarto de Marcelino y pedirle permiso para hacer duras penitencias cuaresmales.  Eso le dijo el mayor de los delegados que no tenía todavía dieciséis años.  Marcelino los mandó cenar bien aquella noche y les prometió una contestación en la charla del día siguiente.  Efectivamente, en la «enseñanza» de la mañana siguiente, les explicó “el ayuno que le gusta a Dios”:

  • Hay que hacer ayunar a los ojos.  Hay que mirar hacia adentro.  Hay que ser profundos y no perderse en superficialidades.

  • Hay que hacer ayunar a la lengua.  Hay que hablar más con Dios y buscar las palabras auténticas que nos ponen en contacto con los demás, dejando sin alimento las palabras vacías y sobre todo a las palabras ofensivas.

  • Hay que hacer ayunar a los defectos, al egoísmo, a los caprichos.  Hay que dejar que se vaya quedando sin fuerzas nuestra pereza, nuestra tristeza, nuestro orgullo.

  • Y, finalmente, hay que tomar mucho alimento en nuestro corazón y en nuestro espíritu.  Hay que rezar con fe y con fervor.  Hay que participar en la eucaristía.  Hay que abrir el corazón a los pobres.  Hay que ayudar mucho a la gente que lo necesita.

Después de explicar así el ayuno de la Cuaresma, Marcelino animó a los jóvenes a hacerlo con todo su entusiasmo y también les permitió ayunar corporalmente los viernes a pesar de que por su edad no tenían obligación de hacerlo.

  1. Remuévete

Mirar hacia dentro, evitar palabras ofensivas, eliminar lo que no nos ayuda y alimentar nuestro corazón. Una gran receta de Marcelino. ¿Puedo intentar algo de esto durante este día, durante esta semana?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

  1. En sus manos

Terminamos poniéndonos en manos de María, para que ella nos ayude a sacar lo mejor de nosotros mismos y a dejar aquello que no nos ayuda a ser mejores personas y cristianos.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

22 de febrero, jueves

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Esta imagen es una de las casillas de nuestro cartel de cuaresma. Para la oración de hoy vamos a sacar la cruz, como el cartel, que hicimos en la tutoría.

La imagen se sitúa en el brazo derecho, recordamos que era el brazo de nuestra gente, de nuestra familia, nuestros hermanos, nuestros amigos. Esta bicicleta tándem representa que hay gente con la que compartimos camino. Nuestra familia siempre ha estado ahí, es un tándem con nosotros. Vamos a centrarnos hoy en ella a través de este corto.

 

  1. Remuévete

Vamos a pensar en nuestra familia.

¿Qué cosas nos separan? ¿Qué problemillas hay por ahí que hagan que esté enfadado con alguien de mi familia?

¿Cómo puedo cambiarlos para pasar de “hate” a “love”?

Puedes empezar hoy mismo, con un gesto, un detalle, un beso, un abrazo…

Echamos un vistazo a nuestra cruz, a aquello que pusimos sobre nuestra familia. ¿Qué tal va?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir por parejas.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

 

Gracias Padre por nuestra familia, porque a pesar de tener nuestras diferencias o algunas disputas, es nuestra familia que siempre nos ha acompañado. Te pedimos por ellos y por nosotros para que seamos capaces de cuidarnos los unos a los otros.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

23 de febrero, viernes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Esta imagen es una de las casillas de nuestro cartel de cuaresma. Para la oración de hoy vamos a sacar la cruz, como el cartel, que hicimos en la tutoría. La imagen se sitúa en el brazo izquierdo, recordamos que era el brazo que nos llevaba a los más necesitados de nuestro mundo.

 

 

Esta imagen representa la de un mundo al revés y la siguiente es parecida pero quizás nos dé alguna pista más.

 

 

 

 

  1. Remuévete

Hoy vamos a rezar con las dos imágenes, vamos a pensar en los pobres de nuestra ciudad, vamos a ponerle rostro si somos capaces, o incluso nombre si los conocemos. Vamos en un momento de silencio a ser conscientes de su situación, de las dificultades que pasan todos los días.

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir su oración.

¿Qué gente pobre conocemos en nuestra ciudad?

¿De qué forma se le ayuda?

¿Qué podemos hacer nosotros?

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Señor, te pedimos que no nos dejes indiferentes ante las personas que sufren y ni tienen lo necesario. Que sepamos apreciar las cosas que nos das, que las disfrutemos bien y no las despilfarremos. Señor enséñanos a compartir, a aprovechar las ocasiones de hacer partícipes a los necesitados de lo que poseemos.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

26 de febrero, lunes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, hazte consciente de quién eres, de dónde estás, de ti mismo. Siente que no estás solo. Dios aquí y ahora está contigo

  1. Déjate iluminar

Nos centramos en el Evangelio de ayer, segundo domingo de cuaresma. Estamos empezando ya la segunda semana de este tiempo. Seguimos con ese proceso de “Cuaresmate”, de parar, de pararnos en aquello que es más importante.

 

Marcos 9,2-10

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.” Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: “Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.” De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.” Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de “resucitar de entre los muertos”.

 

  1. Remuévete

Seguro que más de una vez en tu vida has dicho esta frase…

¡Qué bien se está aquí! Quizá contemplando una puesta de sol, en el mar o la montaña, empapado de serenidad ante la inmensidad del horizonte. Quizá oyendo una melodía, o conversando con alguien con quien sintonizas bien. O… en un ratito de oración. Y querríamos que ese momento se prolongase indefinidamente porque una ola de bienestar nos invade…

Pero también en ocasiones, vemos que esta frase la utilizamos para no comprometernos, para quedarnos como estamos. Por eso hoy invitamos a reflexionar qué hay en mi vida que no me deja pararme en aquello que es más importante.

  1. En sus manos

 Rezamos juntos.

 

Ya bajo, Señor.

Me implicaré en el aquí y ahora.

Buscaré la sencillez y la dulzura de las cosas cotidianas.

El milagro del encuentro con los demás.

Me arrimaré a ti, que me llenas con tu luz

 y que me valoras por lo que soy.

Me alejaré de las mortecinas luces

a las que vivo apegado normalmente.

 

 Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

27 de febrero, martes

 

  1. Párate

 En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Nos centramos en el brazo superior del cartel, aquel que de una manera especial nos hace acercarnos a Dios. En este caso, a través de María.

 

MARÍA, UNA PERSONA SENCILLA Y DISCRETA

No sabemos nada de la vida diaria de María; pero lo que sí sabemos es que una persona que está abierta a lo que Dios le pide, vive su vida ordinaria a la luz de lo que entiende que es la Voluntad del Padre. Por ello cada miércoles de esta cuaresma te recordaremos actitudes sencillas de María que sin duda Ella vivió.

Hoy te proponemos vivir La sencillez. Esta actitud que generalmente nos gusta de Ella, significa hacer las cosas sin llamar la atención, sin pavonearnos de ello. Ayudar a la gente, vivir nuestros éxitos, hacer cosas buenas, con naturalidad, como una cosa más de la vida, sin por ello creernos superiores; más aún, dar por ello gracias a Dios.

  1. Remuévete

  • Piensa cómo sueles actuar.

  • Ante las cosas que haces, ante lo que te parece que haces bien, ¿te gusta presumir?

  • ¿Buscas que todos te miren?

  • ¿O te lo tomas con sencillez como María?

  • ¿Crees que merece la pena tomártelo con sencillez o te parece una tontería?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir alguna de las preguntas anteriores.

  1. En sus manos

Invitamos a presentar hoy a Dios las personas que están a nuestro alrededor y actúan de forma sencilla, sin presumir, pero que, precisamente por eso, son para nosotros fundamentales.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

28 de febrero, miércoles

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Nos centramos de nuevo en el brazo derecho de la cruz del cartel. Nos acordamos de nuestra familia.

Leemos el siguiente texto:

 …Con la tensión de que lográbamos acabar, más que escribir, el último examen lo esculpí. Apreté tanto el bolígrafo, ¡que se puede leer por ambas caras! Claro, luego imagina el dolor de muñeca, brazo, ¡y hasta el costado!

Hay veces en que los proyectos o trabajos nos ilusionan tanto, que nos volcamos con todas nuestras fuerzas en ellos, hasta el punto de, incluso, “dejarnos el pellejo”. Y es verdad que el Señor nos pide que nos entreguemos con ilusión en nuestras tareas, pero, sobre todo, nos pide que pongamos amor.

¿Has mirado a tu alrededor? ¿Aquello en lo que te vuelcas es lo realmente importante y necesita tanto? Tal vez, de tanta fuerza que estás dejando en ello, estás haciendo sin darte cuenta un examen “esculpido” en vez de escrito. Y puede ser que sólo obtengas unas buenas agujetas, sin haber descubierto que las personas que tienes a tu alrededor tienen otros sueños, otra forma de ver las cosas… y también ellos te necesitan.

Hoy el reto del amor es reservar unos minutos para tu familia. Por un rato, aparta las obligaciones, los exámenes o ese asunto tan urgente, y siéntate a cenar con tus padres, a hablar con tu hermanó o hermana, a llamar a tus abuelos… pídele a Cristo poder estar ese momento al cien por cien con ellos, con toda tu alma: ¡que sientan que ellos son lo realmente importante para ti, que les dedicas toda tu fuerza y atención! ¡Feliz día!

  1. Remuévete

Rezamos con las preguntas del texto.

¿Has mirado a tu alrededor? ¿Aquello en lo que te vuelcas es lo realmente importante y necesita tanto?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir algún sentimiento que nos produce el texto y las preguntas.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

1 de marzo, jueves

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

En el brazo inferior de la cruz del cartel encontramos una imagen del principito. En la que tenemos proyectada aparece además una de las frases más famosas de este libro. Recordamos que en este brazo nos centrábamos en nosotros, en nuestra persona, en lo que sentimos, en nuestra emociones, alegrías y tristezas, en aquello que solamente somos capaces de ver con el corazón.

 

  1. Remuévete

Vamos a tener un momento de silencio para mirar a nuestro interior, para poder ver con el corazón. Respiramos tranquilos y si queremos cerramos los ojos.

¿Cómo me siento ahora mismo? No respondas todavía…; piensa en aquello que estás viviendo ahora mismo, en cómo te estás relacionando con tu familia, amigos, compañeros, profesores, …; ¿Cómo te sientes? En paz, con miedo, alegre, tranquilo, con rabia, impotente, ilusionado, esperanzado…

No tengas prisa para saber cómo te sientes. Además, a lo mejor te sientes de una forma con algo de tu vida y te sientes de otra forma con otra parte de tu vida. Atrévete y ponle nombre a cada sentimiento

  1. Comparte

Hoy vamos a compartir en silencio, lo vamos a hacer con Dios. Cuéntale cómo te sientes, qué te hace sentir de una forma o de otra. Pídele ayuda o dale gracias. Lo que tú quieras.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

2 de marzo, viernes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Hoy vamos a centrarnos en un valor que tiene mucha fuerza en la cuaresma, el perdón. Lo vamos a hacer a través del siguiente vídeo en el que el Papa Francisco nos da algunas ideas muy interesantes.

  1. Remuévete

¿Estamos enfrentados a alguna persona actualmente?

¿Somos capaces de ir a pedir perdón? ¿Somos capaces de perdonar?

Céntrate en esas personas con las que tu relación no es muy buena. ¿Cómo puedes mejorarla?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir las preguntas anteriores.

  1. En sus manos

Hoy vamos a rezar un Padre Nuestro, siendo conscientes principalmente de que cada vez que lo rezamos estamos hablando del perdón.

 

5 de marzo, lunes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Nos centramos en el Evangelio de ayer, tercer domingo de cuaresma. Estamos empezando ya la tercera semana de este tiempo. Seguimos con ese proceso de “Cuaresmate”, de parar, de pararnos en aquello que es más importante.

 

Juan 2,13-25

 

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.” Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: “El celo de tu casa me devora.” Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: “¿Qué signos nos muestras para obrar así?” Jesús contestó: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.” Los judíos replicaron: “Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?” Pero hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

  1. Remuévete

Todos los años se nos brinda una nueva oportunidad de cambiar nuestras vidas, de dejar a un lado todas las cosas malas que hemos hecho y arrepentirnos de ellas. Es como limpiar el historial, las cookies, las contraseñas… y empezar de nuevo.

La invitación es a abandonar nuestra “vidorra comodona” y convertirnos en esas personas que son necesarias para el bien del mundo. En personas que como nos decía el vídeo construyen desde la gratuidad, personas que dan sin esperar nada a cambio.

¿Qué puedes dar gratis a los demás?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

 

Señor Jesús, quiero que entres en mi vida

como cuando entraste en el templo.

Sabes lo que sobra en mí.

Echa de mi templo a los mercaderes que me explotan.

Tira las mesas de todo lo que me amarra.

Y, después con cariño, ayúdame a reconstruirme,

conviérteme en albañil de mí mismo.

Que ponga cimientos sólidos, que edifique con pilares firmes,

que construya con ladrillos consistentes.

Ayúdame a Destruir-Construir mi templo.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

6 de marzo, martes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Nos centramos en el brazo superior del cartel, aquel que de una manera especial nos hace acercarnos a Dios. En este caso, a través de María.

 

GUARDABA TODO EN SU CORAZÓN

En dos ocasiones, en el Evangelio aparece una frase haciendo referencia a María. Esta frase dice: “Y María guardaba estas cosas en su corazón”.

Es una bonita forma de expresar cómo ella no iba por la vida sin pensar, sin reflexionar, sin orar. Ella fue capaz de darse cuenta de que lo que le ocurría en su vida diaria era importante, a pesar de que fueran situaciones cotidianas.

La primera vez, cuando los pastores adoran a su hijo recién nacido en Belén. La segunda, cuando Jesús, con doce años se pierde en Jerusalén y lo encuentran en el templo.

Cuando no comprende algo, María no se desespera, no pierde la calma, la fe, la esperanza. Al contrario, pasa todo lo que vive por el tamiz de su fe, de su corazón.

  1. Remuévete

  • En un día normal, ¿soy capaz de darme cuenta de lo que ocurre o paso por las horas de puntillas?

  • ¿Guardo silencio en mi corazón para pensar, para reflexionar, para orar?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir algo que queramos guardad en nuestro corazón.

  1. En sus manos

Invitamos a dar gracias a Dios por las cosas pequeñas que hacen importante nuestra vida y que en ocasiones no valoramos.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

7 de marzo, miércoles

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Una de las ideas más fuertes de la cuaresma, es la de que tenemos que cambiar. Pero ¿cambiar para qué? Lo que Dios quiere de nosotros es que cambiemos para que de esa forma podamos cambiar el mundo hacia un lugar mejor para todos. Hoy vamos a ver que podemos empezar con pequeños gestos.

  1. Remuévete

Piensa en lo que llevas de día. ¿Has visto ya algún gesto de ese tipo? ¿Has tenido tú algún detalle con alguna persona?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir las preguntas anteriores.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

8 de marzo, jueves

 

  1. Párate

En un momento de silencio, hazte consciente de quién eres, de dónde estás, de ti mismo. Siente que no estás solo. Dios aquí y ahora está contigo

  1. Déjate iluminar

Esta imagen es una de las casillas de nuestro cartel de cuaresma. Para la oración de hoy vamos a sacar la cruz que hicimos en la tutoría. La imagen se sitúa en el brazo derecho, recordamos que era el brazo que nos llevaba a nuestra gente más cercana. Hoy nos centramos en la amistad a través del siguiente corto que seguro que ya hemos visto alguna vez pero que nos puede decir algo nuevo hoy.

  1. Remuévete

En el vídeo se demuestra el valor de la lealtad, del estar al lado del otro a pesar de las dificultades, de las diferencias.

¿Cómo somos de leales con nuestros amigos? ¿Nos movemos por lo que nos conviene?

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

 

Te doy gracias,

Padre Bueno,

Dios de la Vida,

por los amigos

que me regalas

en el camino de la vida.

Mis amigos me alientan, Señor.

Saben encontrar lo mejor de mí mismo.

Me aceptan como soy

y se alegran con lo bueno que tengo.

Me ayudan a caminar con nuevas fuerzas

y me estimulan a buscar nuevas metas.

Ellos me acompañan,

me aconsejan,

siempre están atentos

dispuestos a ayudarme

y a escuchar mis palabras.

Me recuerdan tu Presencia,

Padre Bueno,

Dios de la Vida.

Tu presencia compañera,

peregrina a mi lado,

siempre a la espera.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

9 de marzo, viernes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Hoy nos centramos en lo que nos decía Marcelino sobre la cuaresma. Esta imagen también la tenemos en nuestro cartel de Cuaresmate. Es Marcelino que se encuentra en el brazo superior de la cruz. Su ejemplo de vida nos acerca un poquito más a Dios.

 Hoy nos fijamos en Marcelino como modelo de persona que sacaba lo mejor de sí mismo que es capaz de hacer lo mismo con quien le rodea. Es capaz de hacer que la gente brille de felicidad.

 

El Hermano Lorenzo daba catequesis en una pequeña aldea, en medio de los montes y bajaba una vez por semana por pan, sopas, patatas y queso para alimentarse.

Un día, Marcelino le acompañó un rato por el camino. Había nieve y hacía frío. El hermano Lorenzo, con un saco lleno de pan y patatas para la semana, sudaba por el peso al subir las cuestas. Marcelino le dijo:

–      Hermano, ¡qué oficio más penoso te toca!

–      No, padre –contestó el hermano- es agradable.

–      No veo qué tiene de agradable ir con un pesado saco a cuestas, con peligro de rodar por un preci-picio.

–      Creo que Dios cuenta nuestros pasos y nos dará el cielo.

–      Y, ¿estás contento de ir por estos montes a dar catequesis y clase, llevando el pan como un po-bre?- le preguntó Marcelino.

El hermano Lorenzo le dijo:

–      Tan contento que no lo cambiaría por nada del mundo.

(del libro Padre de Hermanos)

  1. Remuévete

Hay que creer mucho en lo que se hace para darle sentido en medio de las dificultades de cada día. ¿Encuentro yo sentido a las cosas cuando no me salen bien o me limito a protestar y a quejarme?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir personas en su vida que viven evitando la queja y llevan una sonrisa por delante

  1. En sus manos

Damos gracias hoy a Dios por aquellas personas que nos rodean que hacen que brillemos un poquito más.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

12 de marzo, lunes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Nos centramos en el Evangelio de ayer, cuarto domingo de cuaresma. Estamos empezando ya la tercera semana de este tiempo. Seguimos con ese proceso de “Cuaresmate”, de parar, de pararnos en aquello que es más importante.

 

Juan 3,14-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: “Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.”

  1. Remuévete

Jesús no va por la vida juzgando a las personas, al contrario, lo que transmite con su forma de vivir es perdón, cariño, respeto y comprensión.

Jesús se encontró con personas que vivían apartadas (ya lo sabemos: pecadores públicos, prostitutas, pobres enfermos), pero también se reunió con gente de bien, como Nicodemo, alguien con formación y buena posición, pero que no entendía de qué iba a Jesús.

La solución: Nacer de nuevo, formatear el corazón, convertirse…

Piensa un poco: qué necesitas formatear de tu vida porque hace que no funciones bien. Quizá sea en tu casa, o con tus amigos, tu clase…

¿Qué quieres que nazca de nuevo en tu vida? ¿Qué quieres eliminar?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

 

Jesús, perdona mi forma

de juzgar a las personas,

de criticar al que es diferente,

al que piensa distinto.

Ayúdame a eliminar lo que no me ayuda,

lo que hace que me encierre en mí mismo.

Que nacer de nuevo sea para mí una oportunidad

para ser más como tú. Ayúdame.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

13 de marzo, martes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Hoy nos centramos en el brazo izquierdo de la cruz, en los más necesitados y en cómo podemos nosotros ofrecer o dar como en la imagen. Sacamos la cruz que hicimos en la tutoría.

En cuaresma, una buena forma de no perder oportunidades es luchar contra las injusticias de nuestra sociedad. Ahora no hay campañas solidarias. Pero sigue habiendo gente que pasa necesidad. Hoy vamos a rezar por ellas. Leemos la siguiente historia.

 

Era crudo invierno, un anciano tembloroso fue llevado ante los tribunales. Se le acusaba de haber robado pan. Al ser interrogado, el hombre explicó al juez que lo había hecho porque su familia estaba muriéndose de hambre.

-La ley exige que sea usted castigado –declaró el juez. Tengo que ponerle una multa de treinta euros.

Al mismo tiempo el juez metió la mano en el bolsillo y dijo:

-Aquí tiene usted el dinero para pagar la multa. Y además pongo una multa de diez euros a cada uno de los presentes en la sala por vivir en una ciudad donde un hombre necesita robar para poder sobrevivir.

Pasaron una bandeja por el público y el pobre hombre, totalmente asombrado, abandonó la sala con trescientos euros en su bolsillo.

  1. Remuévete

  • Si dijéramos que todos somos responsables de la pobreza de mucha gente del Tercer Mundo, muchos dirían que ni hablar. No nos sentimos responsables. Algunos entendidos nos lo demostrarían. Pero lo que sí es cierto es que con nuestro despilfarro estamos insultando, riéndonos de quienes no tienen lo necesario.

  • También es cierto que situaciones parecidas a la descrita se dan en nuestra sociedad. ¿Estas situaciones te llevan a plantearte tu situación, o te dejan indiferente? Piénsalo.

  1. Comparte

Invitamos a presentar hoy a Dios a las personas que no conocemos y que pasan necesidad. Cada día pedimos por los que conocemos. Hoy vamos a hacerlo por ellos.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Señor, te pedimos que no nos dejes indiferentes ante las personas que sufren y ni tienen lo necesario. Que sepamos apreciar las cosas que nos das, que las disfrutemos bien y no las despilfarremos. Señor enséñanos a compartir, a aprovechar las ocasiones de hacer partícipes a los necesitados de lo que poseemos.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

14 de marzo, miércoles

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Hoy nos vamos a fijar en otra actitud positiva de María: Su actitud de servicio. De ello nos hablan los evangelios de S. Lucas y S, Juan.

  1. Lucas nos dice: “Por aquellos días maría se puso en camino y se fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel… María estuvo en casa de Isabel (ayudándola) unos tres meses, después volvió a su casa”.

  2. Juan habla en el capítulo 2 sobre las Bodas de Caná y dice: “La Madre de Jesús estaba invitada, también lo estaban Jesús y sus discípulos. Se les acabó el vino y entonces la madre de Jesús le dijo: No les queda vino. Jesús respondió: Mujer, mi hora aún no ha llegado. La madre de Jesús dijo entonces: Haced lo que el os diga”.

  1. Remuévete

En estos textos que hemos leído vemos a María ayudando a su prima en los primeros días después del parto en el de Lucas y preocupándose de que aquellos jóvenes recién casados no pasaran apuros, no descansó hasta que se solucionaron los problemas. Ella nos está enseñando a estar dispuestos a ayudar siempre a quien nos necesita, a quien tiene problemas, a quien está agobiado…

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

 

Enséñanos, Madre, a ayudar a quien nos necesita.

Tú sabes que una vez o dos, estamos dispuestos,

pero mantener una actitud de servicio nos cuesta más.

Nos gustaría ser como Tú.

Quisiéramos que siempre que a nuestro alrededor haya una necesidad

 estuviéramos dispuestos a socorrer a esa persona.

Pide a tu hijo que no nos falte al amor y la fuerza. Amén

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

15 de marzo, jueves

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Un niño negro contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria, el cual era, evidentemente un excelente vendedor; en un determinado momento soltó un globo rojo, que se elevó por los aires, atrayendo a una multitud de posibles clientes. Luego soltó un globo azul, después uno amarillo, a continuación, un globo blanco. Todos ellos remontaron el vuelo hacia el cielo hasta que desaparecieron.

El niño negro, sin embargo, no dejaba de mirar un globo negro que el vendedor no soltaba en ningún momento. Finalmente le preguntó: “Señor, si soltara usted el globo negro, ¿subiría tan alto como los demás?”

El vendedor sonrió compasivamente al niño, soltó el cordel que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: “No es el color lo que hace subir, hijo. Es lo que hay dentro.”

  1. Remuévete

Muchas veces juzgamos a los demás por su color, por su raza, por su estatus social. Somos superficiales. Las personas valen por lo que son, por lo que llevan dentro. Por sus valores, por sus buenas actitudes.

No vale tanto lo que se tiene cuanto lo que se es.

  1. En sus manos

Pedimos al Señor que juzguemos a las personas más por lo que son interiormente que por lo se ve externamente.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

16 de marzo, viernes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Coge tu cruz y sígueme

 

  1. Remuévete

No se trata de sufrir por sufrir, tampoco consiste en sumar puntos para que, al final de nuestra vida, nos den un premio y vayamos al cielo con los angelitos. Coger la cruz es otra cosa.

Coger la cruz es asumir que en nuestra vida igual que hay maravillosos momentos, también hay momentos difíciles: Alguien que nos deja para siempre, una importante carga de trabajo, un desengaño amoroso… Todos esos momentos son inevitables, tarde o temprano aparecerán.

Ante estos momentos de dolor tenemos dos opciones: Pedirle a Dios que nos ahorre el sufrimiento o, bien, coger el toro por los cuernos y seguir adelante. De todo se aprende, todo vale la pena. Dios tiene un gran plan para ti, sabe lo que puedes soportar y, aunque a veces, no lo comprendamos vale la pena confiar.

“¡Sé de quién me he fiado! (2 Tim 1, 12)

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a escribir en un papel alguna de esas cruces que ahora mismo tienen. Lo pueden compartir por parejas.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

19 de marzo, lunes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Nos centramos en el Evangelio de ayer, quinto domingo de cuaresma. Estamos empezando ya la tercera semana de este tiempo. Seguimos con ese proceso de “Cuarésmate”, de parar, de pararnos en aquello que es más importante.

 

Juan 12

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: “Señor, quisiéramos ver a Jesús.” Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.” Entonces vino una voz del cielo: “Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.”

  1. Remuévete

Cuánto nos cuesta anteponer nuestras apetencias, necesidades y caprichos a los de los demás.

Nos amamos tanto a nosotros mismos que no somos capaces de ver qué necesidades tienen las personas que están a nuestro lado y en lugar de ser portadores de vida, de alegría de bienestar somos portadores de zancadillas, empujones, malas palabras y de sufrimiento para los demás.

Pero Jesús es claro en su mensaje… si quieres estar conmigo, nos dice,… no te mires tanto al ombligo… renuncia a vivir pendiente de ti y aprende a vivir mirando y escuchando a los demás, sólo así serás capaz de vivir

  1. Comparte

¿Qué capricho sobra en tu vida que no te ayuda?

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Jesús ayúdanos a aprender a vivir

mirando a los demás,

a aprender a renunciar

a nuestras apetencias y caprichos

cuando estos hacen daño

a nuestro alrededor.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

20 de marzo, martes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Hoy vamos a centrar nuestra oración en S. José que lo celebramos ayer.

De él sabemos que era novio de María y que decidió acogerla y casarse con ella en lugar de rechazarla por estar embarazada de otro. Sabemos también que tuvo que huir con su familia a Egipto porque querían matarlos y que tras unos años como inmigrantes volvió con su mujer y su hijo a su pueblo, Nazaret, donde se ganaba la vida como carpintero.

Y ya no sabemos más. Lo demás lo sabemos por su hijo, pues gran parte de lo que fue Jesús, como ocurre a todas las personas, se lo debemos a nuestros propios padres.

En el evangelio, cuando aparece, sobre todo en la infancia de Jesús se nos dicen dos características suyas que después aparecerán también en su hijo:

  1. Era justo y por eso no quiso denunciar a María. A Jesús precisamente lo mataron por ser justo con los que nadie protegía.

  2. Era obediente a Dios. Por eso hizo caso siempre a lo que iba conociendo de sus planes sobre su familia. Esta obediencia a Dios le llevó a Jesús a la cruz. Es lo que hoy llamamos coherencia.

  1. Remuévete

  • ¿Aprecias lo que tu padre hace por ti cada día?

  • ¿Cómo andas de justicia y de coherencia?

  1. Comparte

Invitamos a presentar hoy a nuestros padres.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

21 de marzo, miércoles

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar y remuévete

Hoy nos centramos en el brazo izquierdo de la cruz, en los más necesitados, en concreto en los refugiados. Nos ayudamos del siguiente vídeo.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Señor, Dios. Tú, que has creado todos los pueblos a tu imagen, te adoramos. Elevamos nuestros corazones y nuestras voces hacia Ti.

Te pedimos por los países y los pueblos, de donde han huido los refugiados.

Que la paz entre los pueblos, la reconciliación a todos los niveles, y el desarrollo humano para todos, pueda convertirse en realidad.

Te pedimos por los países de origen de todos los emigrantes, que buscan mejores condiciones de vida, para ellos y para sus familias. Te pedimos por sus jefes, para que se comprometan con el bienestar de su pueblo.

Te pedimos por los « extranjeros » que viven en nuestros países, que terminan en los suburbios y en los barrios pobres de las grandes ciudades, donde comparten su vida con los marginados o con los que están sin trabajo.

Te pedimos por todos los que tienen el poder de decidir los acuerdos y las leyes internacionales. Que miren, no sólo por los intereses de sus propios países, sino que tomen en consideración la situación de los países pobres del mundo.

Abre nuestros corazones, nuestras casas, y nuestras iglesias a los extranjeros, refugiados, y a todos los que buscan asilo político. Que se sientan acogidos e integrados en nuestra sociedad.

Te pedimos por todos los cristianos y por los hombres y mujeres de buena voluntad. Que la comunidad cristiana nacida de Pentecostés, en la « diferencia de culturas », se abra a los emigrantes, no sólo para acogerlos, sino sobre todo para crear la « comunión” entre las diferentes comunidades, y vivir así la universalidad de la Iglesia

Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor, que era un refugiado y que ha plantado su tienda entre nosotros.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

22 de marzo, jueves

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo

  1. Déjate iluminar

MARÍA SABE HABLAR CON DIOS

Hoy nos vamos a fijar en otra actitud de María: “María la mujer orante.”

La oración consiste en hablar con Dios, como Padre, como amigo, como alguien que está a nuestro lado y nos quiere. Esto lo tenía María muy claro. Ella, seguramente, descubrió como su Hijo que Dios es Padre. A Él se dirigía como Padre y cada día como los buenos judíos empezaba proclamando la oración del Shemá.

Pero María no sólo hacía oraciones oficiales, fórmulas. Ella hablaba a Dios de tú a tú, como de Hija a Padre, contándole sus “cosas” y hablado con Él.

 

  1. Remuévete

  • ¿Encuentras algún momento durante el día para hacer oración, para hablar con Dios, con el Padre, con Jesús? ¿Cómo es tu oración?

  • ¿Cómo ves a Dios en tu oración, como un Padre, como amigo?

  1. Comparte

Hoy te dejamos un ratito en silencio para que como María, hagas tu oración a Dios.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

23 de marzo, viernes

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar y remuévete

Hoy viernes de dolores nos centramos de nuevo en María y vamos a rezar con esta canción que nos habla de cómo posiblemente se sintió María.

  1. Comparte

 Dejamos un momento de silencio e invitamos a los alumnos a compartir su oración.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

AYÚDAME, MADRE, A ENCONTRAR LA VOLUNTAD DE DIOS Y A DECIRLE:

Hágase en mí según tu palabra, según tu palabra, según tu voluntad

Hágase en mí, hágase en mí, hágase en mí según tú quieras.

Hágase en mí a tu manera.

Hágase en mí como tú quieras hágase en mí lo que tú más quieras

Hágase en mí, hágase en mí…

Hágase en mí según lo que t ú más quieras

Cueste lo que cueste, hágase en mí…

Hágase en mí, hágase en mí…

Hágase en mí según lo que tú más quieras

Cueste lo que cueste, hágase en mí…

Hágase en mí, hágase en mí…

Hágase en mí según lo que tú más quieras

Cueste lo que cueste, hágase en mí…

Hágase en mí…

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

26 de marzo, lunes santo

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

 Fragmento del Evangelio de Lucas:

Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles y les dijo: -Cuánto he deseado comer con vosotros esta víctima pascual antes de mi pasión.  Os aseguro que no volveré a comerla hasta que alcance su cumplimiento en el reino de Dios. Y tomando la copa, dio gracias y dijo: -Tomad esto y repartidlo entre vosotros. Os digo que en adelante no beberé del fruto de la vid hasta que no llegue el reinado de Dios. Tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: -Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía. Igualmente tomó la copa después de cenar y dijo: -Ésta es la copa de la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros. Pero ¡atención!, que la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. Este Hombre sigue el camino que se le ha fijado; pero ¡ay de aquél que lo entrega! Ellos comenzaron a preguntarse entre sí quién de ellos era el que iba a entregarlo”

  1. Remuévete

Entender la Semana Santa significa entender la vida.

Sólo entiende la vida quien entiende la Semana Santa.

Sólo entiende la Semana Santa quien entiende al Hombre.

Entender al Hombre significa: Celebrar la Semana Santa.

Celebrar la Semana Santa es: Montar en el jumento de nuestra animalidad, entrar triunfalmente en la ciudad de la vida, pisar en los mantos y palmas; recibir la ira de los grandes y la aclamación de los pequeños.

Entender al Hombre significa: Descubrir que en la vida existe un día que se llama Domingo de Ramos.

Celebrar la vida es celebrar la Semana Santa.

Descubrir la vida significa: Encontrar a alguien, buscar una sala, preparar la mesa, partir el pan, distribuir el vino, encontrar una manera de amar… En la vida existe la tranquilidad del lunes, la expectativa del martes, la preparación del miércoles, la celebración del Jueves Santo.

Celebrar la vida es entender la Semana Santa.

Entender la Semana Santa es entender al Hombre.

Celebrar la Semana Santa es entrar triunfalmente en la ciudad de la vida,

pisar en los mantos y palmas;

recibir la ira de los grandes y la aclamación de los pequeños.

Entender al Hombre significa:

Descubrir que en la vida existe un día que se llama Domingo de Ramos.

En la vida existe la tranquilidad del lunes, la expectativa del martes,

la preparación del miércoles, la celebración del Jueves Santo.

Celebrar la vida es entender la Semana Santa.

Entender la Semana Santa es entender al Hombre.

Es cantar aleluya.

Es vivir la Pascua.

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir algunos ecos del texto anterior.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

27 de marzo, martes santo

 

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

Jesús se turbó en su interior y declaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará.» Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús. Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando.» Él acostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?» Le responde Jesús: «Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar.» Y, mojando el bocado, lo toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto.»                           (Jn 13, 21)

  1. Remuévete

Cuántas veces hemos oído “No te muevas que no sales en la foto”. La sociedad en la que vivimos se ha estancado, no se mueve, y cuando lo hace es al ritmo de la telebasura, de las noticias trágicas: guerras, maltratos, asesinatos… esto nos convierte en Pedro porque negamos la evidencia de las injusticias que nos rodean y también en Judas, estamos dispuestos a cerrar los ojos a la realidad a cambio de nuestro bienestar.

Durante la Cuaresma Jesús nos invita a pararnos en aquello que es más importante para los cristianos. O lo que es lo mismo, a movernos para poder cambiar las cosas. El cristiano sabe que su vida es como un grano de trigo, sabe que la cruz es la resurrección y que todos tenemos nuestra cruz.

¿Cuál es la cruz de la sociedad en la que vivimos?

¿Cuál es tu cruz? ¿Qué haces para conseguir llevarla?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

 

Dichoso el que tropieza contigo.

Dichoso el que te encuentra y te descubre.

En cualquier recodo,

en cualquier encrucijada,

te haces el encontradizo con él

y le das la gran sorpresa.

Tú le seduces,

y él lo vende todo para comprarte.

¡Dichoso ese hombre!

Dichoso el que te sigue encontrando más veces.

Te ve y te reconoce.

Siente un sobresalto,

como la primera vez.

Dichoso el que tiene un encuentro contigo cada noche.

 

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

28 de marzo, miércoles santo

 

  1. Párate

En un momento de silencio, hazte consciente de quién eres, de dónde estás, de ti mismo. Siente que no estás solo. Dios aquí y ahora está contigo

  1. Déjate iluminar

Entonces uno de los Doce llamado Judas, fue donde los  sacerdotes, y les dijo: «¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?» Ellos le asignaron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para  entregarle.

El primer día de los Azimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua?» El les dijo: «Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: “El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos.”» Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua. Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará.»

Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: «¿Acaso soy yo, Señor?»

 Él respondió: «El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ese me entregará. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!  Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: «¿Soy yo acaso, Maestro?» Él respondió: «Sí, tú lo has dicho». (Mt. 26,14-25)

  1. Remuévete

–  Tú, ¿por qué te vendes? ¿Qué situaciones en tu vida hacen que actúes de manera diferente a la que en situaciones normales lo harías?

– Cuando cometes un error, o actúas mal con alguien… ¿eres capaz de reconocerlo?

  1. Comparte

Invitamos a los alumnos a compartir la pregunta anterior.

  1. En sus manos

Rezamos juntos.

Ave María,    San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

ORACIONES DE PASCUA PARA INFANTIL Y PRIMARIA

Primer lunes de Pascua

Motivación

¡Buenos días! ¡Feliz Pascua! ¿Sabes por qué te digo eso? Estamos en un tiempo nuevo. La cuaresma terminó cuando celebramos la Semana Santa y en ella Jesús se ha encontrado con nosotros y nos trae nueva vida. Una vida con Él a nuestro lado en cada momento, queriéndonos, cuidándonos, apoyándonos… Cuando sus discípulos hace mucho tiempo pasaron un tiempo de desánimo porque lo habían matado, Él volvió a su lado, y les dio la Paz y la Alegría. Escuchad como ocurrió:

Iluminación

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo (…) Llegó Jesús, se colocó en medio y les dijo: La Paz esté con vosotros. (…) Los discípulos se alegraron al ver al Señor. Jesús repitió: Paz con vosotros. Jn 20, 19-21

Reflexión

Esto mismo nos puede ocurrir a nosotros hoy o cualquier otro día: que tengamos miedo, estemos preocupados, nos sintamos solos… Y Jesús venga con nosotros. Si ponemos a Jesús en el centro de nuestro corazón podemos sentirlo siempre con nosotros.

Repartimos la hoja para colorear y en silencio invitamos a ir coloreando la imagen mientras le damos gracias a Jesús por todo lo bueno que hace en nosotros en esos momentos en los que como los discípulos tenemos miedo o nos encontramos desanimados.

Oración

Terminamos todos juntos rezando un Padre Nuestro y colocamos los dibujos por la clase para que sean nuestro centro.

 

 

Segundo lunes de Pascua

Motivación:

¡Buenos días! ¿Os acordáis de lo que hicimos en nuestra clase hace unos días? ¡Pusimos a Jesús en el centro! Y eso puede provocar muchas cosas buenas. ¿Notáis que está pasando? ¿Hemos puesto a Jesús en el centro de nuestra clase?

Hoy vamos a comprometernos en ayudar a Jesús para que toda esa vida que nos quiere dar esta Pascua podamos disfrutarla. Vamos a comprometernos a caminar a su lado. Muchos otros lo han hecho antes, y Jesús se quedó siempre con ellos para ayudarles.

Iluminación

“Aquel mismo día, dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús (…) Jesús en persona los alcanzó y se puso a caminar con ellos. (…) Él les preguntó: ¿De qué vais conversando por el camino? (…) Se acercaban a la aldea adonde se dirigían, y él fingió seguir adelante.  Pero ellos le insistieron: Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día va de caída. Entró para quedarse con ellos.” Lc 24, 13-29

Reflexión

Jesús quiere quedarse con nosotros, pero nosotros tenemos que invitarle. ¿Queremos? ¿Queremos que camine con nosotros y que se quede en nuestra casa y en nuestra clase? Para ello tenemos que llenar todo con su amor y con nuestro amor.

Oración

Vamos a rezar cantando esta canción del grupo Ixcís. Tenemos dos opciones. En el primer enlace tenemos la canción con la letra, en el segundo, además de la canción, tenemos los gestos que acompañan esta canción. Podemos aprenderla y cantarla con los gestos hoy y otros días de esta Pascua.

 

ORACIONES DE PASCUA PARA ESO Y BACHILLERATO

Primer lunes de Pascua

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

¡Feliz Pascua a todos! Hoy, que nos volvemos a juntar, dedicamos este primer momento a hacernos conscientes del tiempo en el que estamos, el tiempo de Encuentro con Jesús resucitado, el mayor tiempo de alegría de los cristianos.

¡Jesús ha vencido a la muerte y nos invita a nosotros a unirnos a su victoria! Hemos vivido bajo el lema “Cuarésmate” que nos ayudó a pararnos en aquello que más merece la pena. Ahora nos toca salir al encuentro de los demás y convertir en VIDA todo lo que nos rodea al igual que ha pasado con nuestro cartel. 

Comencemos a hacerlo, escuchando el Evangelio. En él los discípulos también estaban reunidos, como nosotros hoy, con las puertas cerradas, seguramente las de la casa y también las de sus vidas, y algo despistados. Nosotros somos hoy aquellos discípulos a los que les ocurrió esto:

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos.

Llegó Jesús, se colocó en medio y les dijo: Paz con vosotros. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor. Jesús repitió: Paz con vosotros. Como el Padre me envió, así yo os envío a vosotros. Dicho esto, sopló sobre ellos y añadió: Recibid el Espíritu Santo. Jn 20, 19-22

  1. Remuévete

Jesús nos trae su Espíritu para que siempre le encontremos cerca, en nuestro interior. Para que siempre lo sintamos cerca, lo podamos escuchar, podamos elegir mover nuestra vida a su ritmo.

Haz un pequeño momento de oración personal para pedir a Jesús que lleve paz y alegría a tu vida.

Vamos a escuchar esta canción poniendo a Dios en el centro de ella.

4.En sus manos

 Hacemos oración haciendo ecos de algunas frases de la canción.

Ave María,          San Marcelino Champagnat,       María, nuestra Buena Madre

 

Segundo lunes de Pascua

  1. Párate

En un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. Hazte consciente de tus propios sonidos. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí. Salúdalo.

  1. Déjate iluminar

¿Cómo van estos primeros días de Pascua? ¿Nos está acompañando Jesús en nuestro camino?

Esto de que Jesús acompañe con su palabra en el camino no es nada nuevo. Ya le ocurrió a dos discípulos en el pueblo de Emaús, en estos mismos días pero hace casi 2000 años. Escuchemos:

“Aquel mismo día, dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús (…) Jesús en persona los alcanzó y se puso a caminar con ellos. Pero ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo.

Él les preguntó: ¿De qué vais conversando por el camino? Ellos se detuvieron con semblante afligido, y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que desconoce lo que ha sucedido allí estos días? Jesús preguntó: ¿Qué cosa? Le contestaron: Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo. Los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. ¡Nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel!, pero ya hace tres días que sucedió todo esto. (…) Jesús les dijo: ¡Qué necios y torpes para creer! (…) Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que en toda la Escritura se refería a él.  Se acercaban a la aldea adonde se dirigían, y él fingió seguir adelante.  Pero ellos le insistieron: Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día va de caída. Entró para quedarse con ellos.” Lc 24, 13-29

  1. Remuévete

Muchas veces vamos demasiado por nuestro camino y no nos damos cuenta de la presencia de Dios en él. Vamos a hacer un momento de silencio y vamos a pensar en nuestros caminos, en nuestra vida. ¿En qué personas, gestos o momentos descubrimos a Dios?

En un folio vamos a dibujar una V (como la del cartel) con espacio dentro para escribir. Escribimos los pasos que tenemos que dar para que Dios esté en nuestro camino y en el de los demás. ¿En qué caminos queremos que esté con nosotros?

Colocamos los folios por la clase cuando terminemos la oración.

  1. En sus manos

Terminamos todos juntos rezando un Ave María, pidiendo a María que también acompañe nuestros pasos.