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X Aniversario del Hogar Champagnat: gracias por tanto

17 abril, 2019 • Noticias

                    

Esta obra social marista celebra sus diez años de vida con un viaje por su historia, el de un gran familia que trabaja en equipo por conquistar el futuro

     El trabajo de los Hermanos Maristas de la Enseñanza se extiende a través de multitud de obras, educativas y sociales, con las que quieren evangelizar y servir. Una de ellas acaba de cumplir años, en concreto, 10, una cifra redonda. Se trata del ‘Hogar Champagnat’, un centro de acogida de menores en el que se ofrece atención, educación y cuidado a chicos y chicas que lo necesitan.

     En abril de 2009 comenzó su andadura este proyecto de la Fundación Marcelino Champagnat y, una década después, más de un centenar de personas se han congregado en su sede -el antiguo noviciado de Torrente (Valencia)- para recordar cómo fueron sus comienzos, cómo ha evolucionado y cuál es su situación actual, además de, sobre todo, dar gracias por tanto: tanto vivido y tanto aprendido.

     El acto, muy emotivo, ha estado cargado de curiosas anécdotas, ejemplos interesantes y conmovedores recuerdos, además de por emocionantes detalles y generosos deseos. Desde el equipo técnico y educativo del centro se ha invitado a los presentes a un viaje en globo. El destino… nuestros sueños. Y, para completar el viaje, sólo hacen falta tres cosas: 1) saber de dónde venimos; 2) identificar por qué estamos aquí; y 3) descubrir hacia dónde queremos ir.

     Con el itinerario marcado, el H. Samuel Gómez fue el encargado de abrir el turno de intervenciones en la jornada de celebración y quiso empezar dando protagonismo a quién lo merece: los chicos y chicas del Hogar “la razón de nuestros desvelos y el origen de esta historia, el fin y el sentido de ella”, comentó el H. Samuel, quien reforzó la idea principal del día: “hoy es un día para dar muchas gracias a Dios y para acordarnos de mucha gente”.

     Uno de los fundadores recordó cómo se gestó el proyecto en un retiro de hermanos jóvenes en el que se repetían que había que hacer “algo nuevo”, ya que había una inquietud en el ambiente fruto de la llamada de los últimos Capítulos Generales Maristas y del discernimiento Provincial; una inquietud que fueron centrando en varias posibilidades e incluso con la posible ubicación del proyecto. “Con el tiempo recibí la llamada de Manuel Jorques, H. Provincial, que me dijo que quería que me encargase yo del proyecto y que fuese el director… No me faltaron excusas para intentar que fuese otra persona más indicada para el puesto, pero mis súplicas no fueron escuchadas”.

     A partir de ahí, un trabajo muy intenso, pero a la vez muy gratificante por ver cómo la iniciativa se iba materializando. En ese trayecto, el H. Samuel ha reconocido la ayuda de scouts, amigos de Algemesí, otros hermanos, el primer equipo de educadores, el personal de servicio… y la figura del H. Antonio Marín. “Personalmente pasé por momentos muy diversos aquí; en todos ellos, uno de mis grandes apoyos fue el H. Antonio. Sin él, esto no hubiera sido posible. Con su ejemplo, su ánimo, su capacidad de escucha y comunicación y su testimonio de vida es para mí, para muchos educadores y para muchos niños, una persona fundamental en la historia del Hogar. Ha sido un placer descubrirle, conocerle, trabajar a su lado y sentirle Hermano, Padre, Abuelo… de este Hogar”.

 

                    

 

     El primer director describe esta obra social como un auténtico “Hogar” (la casa donde vive mi familia, donde me siento a gusto); un Hogar “Champagnat” (es decir, Marista, una casa donde se respiran valores como la sencillez, la acogida, el amor al trabajo, la responsabilidad y el espíritu de familia); un “entorno seguro” (donde menores y educadores se sienten queridos, valorados, reconocidos, escuchados, cuidados, amados); una “oportunidad para redescubrirse” (donde aprendemos a valorar al otro y a valorarse a uno mismo); una “escuela de vida” (que tiene que ayudarnos a amar la vida).

     Para finalizar su intervención, el H, Samuel se dirigió a los educadores: “hemos visto el rostro de Dios en la mirada de cada chica y cada chico. Permitidme dos consejos. Uno, humildad y servicio: esta casa es obra de Dios y María; nadie dijo que fuera fácil, pero seguimos adelante, gota a gota, en equipo, con responsabilidad, con madurez. Dos, formación y crecimiento personal-profesional: qué difícil es encontrar el equilibrio en este trabajo. Os admiro profundamente. Y por eso os digo que, como equipo, debéis cuidaros, escucharos, apoyaros y pedir ayuda”.

    Otro de los intervinientes fue el H. Antonio Marín, que llevó a término la monición de entrada. En ella, con mucha alegría e ilusión, se ha dado gracias “por todo el bien que se ha hecho a lo largo de eta década de vida del Hogar Champagnat”. El Hermano quiso recordar a los doce primeros ‘moradores’ de esta casa y lo asemejó a San Marcelino, que en los comienzos de La Vallà también acogió a doce huérfanos.

     El propio H. Antonio Marín también quiso detenerse en el significado de las palabras Hogar y Champagnat. “La primera evoca sentimientos de acogida, alegría, familia, cercanía, felicidad, amistad, cariño, perdón, ayuda, estudio, ocio, responsabilidad, oración… todo eso es este centro gracias al esfuerzo y a la dedicación de niños y niñas, educadores, voluntarios, familias y hermanos. La segunda alude al protector y modelo de educador para la juventud y niñez, un hombre de Dios que confió siempre en la Buena Madre en todo momento”.

     Tras él, otros directores de esta obra social marista tomaron la palabra también: el H. Ángel Diego García y José Cubel. El relato de sus experiencias estuvo lleno de sentimiento, de identificación con la causa, de cercanía con cada una de las personas que han pasado o están en el Hogar Champagnat y un claro ejemplo de que fueron sabias elecciones para comandar el desarrollo de este servicial proyecto y que mantuviese su esencia y el porqué de su creación.

     Durante la jornada conmemorativa también hubo tiempo de incluir una serie de peticiones, que fueron compartidas con el auditorio. Las transmitieron conjuntamente educadores y menores. En concreto, se pidió a Dios por la propia Obra Social del Hogar Champagnat (para que siga acogiendo a niñas, niños y adolescentes y los atienda con responsabilidad, cercanía y eficacia según el espíritu del Padre Champagnat); por el Equipo Educativo y Técnico (para que sean conscientes de que su labor favorece el crecimiento maduro, responsable y en valores de los menores); por todas las personas menores del centro (para que sean responsables de sus vidas y lleguen a sentirse libres para vivir sus vidas como quieran, y felices por ello, rodeados de gente que les quiera); por ayudantes y voluntariado (para que sepan que todo lo que han hecho por los menores ha repercutido positivamente en su bienestar); por Maristas (para que emplee todos los medios posibles para favorecer la solidaridad, la justicia y el cumplimiento de los derechos de la infancia); por los organismos oficiales (para que se acuerden de que su misión primera es atender a quien más lo necesita para que tengan una vida digna).

 

                    

 

     Asimismo, como fue una jornada marcada por el agradecimiento, no pudo faltar la correspondiente acción de gracias y ofertorio. Y el centenar de asistentes… “dio gracias por esta casa tan bonita” (el lugar donde conviven y aprenden unos y otros y donde se sienten seguros para afrontar las dificultades) y se ofrecieron las llaves del Hogar Champagnat; “dio gracias por la gran familia” (chicos, educadores, familias, hermanos maristas y demás personas volcadas en la construcción del proyecto) y se ofreció un cuadro de la casa; “dio gracias por todos los momentos vividos en el Hogar” (teniendo la suerte de estar todos juntos para celebrar y avanzar en estos diez años) y se ofreció una guitarra; “dio gracias por todos los buenos ratos” (excursiones, juegos, risas, trabajo en grupo, ayuda) y se ofrecieron unas raquetas de tenis de mesa; “dio gracias por todas las personas que acompañan” (y entender que las dificultades ayudan a crecer y que hay que dejar las cargas para avanzar y alcanzar los sueños) y se ofreció una mochila; “dio gracias por ser conscientes de la suerte de tener las necesidades básicas cubiertas” (valorar todo en su justa medida) y se ofreció una cesta de pan.

     Se encargó de cerrar el acto Elena Zurita, directora actual del Hogar Champagnat, que destacó el hecho de que “juntos” hemos conseguido que este centro continúe después de una década siendo una de las obras sociales más queridas y apoyadas de la Provincia Marista Mediterránea y que sigue los pasos del Padre Champagnat. “Trabajar en el Hogar me ha ayudado a crecer como persona y como profesional”. Mi paso por aquí ha sido todo un privilegio. A los 63 chicos y chicas que han pasado por aquí he de agradecerles todo lo que me han enseñado, sobre todo a escuchar, respetar y querer sin juzgar”.

     Zurita ha reconocido que, antes de aterrizar en esta obra social en Torrente, no conocía desde dentro a los Hermanos Maristas, pero ha hecho un gran descubrimiento, sobre todo en los valores que le han transmitido en todo este tiempo. “Ha sido un aprendizaje continuo y mi nueva responsabilidad como directora coincidió con el cambio de aumentar la ratio de personal para el mismo número de plazas concertadas. El reto era conseguir mantener esa esencia en el nuevo equipo y, con esfuerzo e ilusión, creo que lo hemos logrado”.

     La directora del Hogar Champagnat está muy orgullosa de su equipo y quiso felicitarlo por caminar juntos en la misma dirección, seguir innovando, proponiendo nuevos proyectos y construyendo sueños de futuro. “Dar las gracias a las personas que apoyan la obra, a los voluntarios, a los grupos scouts, juniors, mamás en acción y, cómo no, una mención especial al Colegio Sagrado Corazón de Maristas en Valencia, que siente esta obra como suya y para nosotros es un gran apoyo. Después de 10 años seguimos con la misma energía para seguir trabajando y con la misma ilusión con la que empezamos el 1 de abril de 2009”.

     La jornada de celebración estuvo adornada con varios cantos y músicas que aportaron alegría y satisfacción en el auditorio. Se interpretaron temas dedicados a la Buena Madre, a Conmigo Puedes Contar y al lema de este curso, Cambia. Junto a ello, el estreno, en vivo y en directo, de una canción específica con motivo del décimo aniversario del Hogar Champagnat: “Para quien se acerque aquí”, que esperamos poder escuchar y disfrutar todos próximamente.

     Han pasado diez años, diez años sin parar de construir y hacer grande esta casa. Diez año sin soltar la mano de esos niños a los que se ha acompañado y se ha visto crecer. Por muchas décadas más en este Hogar Champagnat de ayuda y servicio al estilo de María, como soñaba Champagnat.

                    

 

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