Parece que es la hora

Parece que es la hora, y no es la hora.
Parece que está todo... y algo falta.
Parece que la alcanzo y es más alta.
Parece que se acerca, y se evapora.
 
Parece que amanece, y es la aurora.
Parece que es su voz, me sobresalta,
y siento que algo huye, algo salta
como una luz esquiva y brincadora.
 
Pero sigo esperando, que a mi modo,
en ese hueco de esperarla, todo
me sabe a la alegría del reencuentro.
 
Si en mi pulso ya late su latido,
¿qué será cuando, al ver que ya ha venido,
la semana de Dios me suene dentro?
 
Parece que es el día y no es el día.
Parece que traía y nos traía
un domingo de palmas y de ramos
y todavía el día no alcanzamos,
aunque nos parecía que venía,
aunque al mirar al lejos parecía...
Y por esa esperanza la esperamos.
 
Parece que la tengo, y no la tengo,
parece que en la mano la sostengo
pero en la mano yo no la distingo.
 
¿Qué será cuando al fin se manifieste
estrenando una túnica celeste
y vista de celestes el domingo?
 
Parecía que nunca volvería.
Parecía que ya no se acordaba.
Parecía que el tiempo la alejaba
y que en el tiempo mismo se perdía.
 
Parecía que no nos conocía.
Parecía que ya nos olvidaba.
Parecía que poco le importaba
volver al mismo nido... Parecía.
Pero mirad al sol haciendo guiños
en los ojos sagrados de los niños,
donde se purifica la mañana...
 
Esperad, mis impacientes paisanos:
para tocar el cielo con las manos
nos falta solamente una semana.

Antonio García Barbeito
Del pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2010


Recitado por el propio Barbeito


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